Análisis de Guanacaste por el Estado de la Nación

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El Informe Estado de la Nación 2025 señala que el auge del desarrollo inmobiliario y el turismo residencial está transformando las comunidades costeras de Guanacaste. A la vez se destaca que este crecimiento representa una oportunidad para la economía y la generación de empleo, pero también advierte que plantea nuevos desafíos para la planificación del territorio y el desarrollo sostenible.

La investigación del Estado de la Nación analizó particularmente los casos de Nosara y Cóbano, donde el incremento de proyectos residenciales ha cambiado el uso del suelo, desplazando antiguas fincas agropecuarias hacia desarrollos orientados al turismo Karen Chacón Araya, investigadora del Estado de la Nación nos dijo que entre 2020 y 2024, el área autorizada para nuevas construcciones en cantones costeros creció un 258 %, impulsada en buena medida por el turismo residencial.

Karen Chacón indicó que el principal reto para las comunidades Guanacastecas no es el crecimiento en sí, sino la limitada capacidad de planificación y regulación que existe, ya que muchas municipalidades aún carecen de planes reguladores actualizados o de cobertura completa, lo que dificulta ordenar el desarrollo, proteger los recursos naturales y garantizar la infraestructura necesaria para acompañar ese crecimiento.

Durante el trabajo de campo en Guanacaste, habitantes de las comunidades manifestaron preocupaciones relacionadas con el acceso al agua potable, el aumento en el costo de la tierra y la vivienda, la limitada integración entre algunos residentes extranjeros y la población local, así como dificultades para acceder a playas que, por ley, son públicas. El informe aclara que estos hallazgos corresponden al fenómeno del turismo residencial y evita concluir que exista un proceso generalizado de gentrificación, aunque reconoce que algunos elementos merecen seguimiento.

El Programa Estado de la Nación concluye que el reto para Guanacaste consiste en encontrar un equilibrio: impulsar la inversión y el turismo sin perder de vista el ordenamiento territorial, la protección ambiental y el bienestar de las comunidades.

Para lograr esto será indispensable fortalecer la planificación, la coordinación entre instituciones, el papel de las municipalidades y la participación activa del sector privado y la sociedad civil.

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