Un corredor de innovación para Costa Rica
Costa Rica tiene ante sí la oportunidad de dar un paso decisivo hacia el desarrollo: la creación de un corredor de innovación en el eje Alajuela–Heredia–San José, con Alajuela como núcleo estratégico.
¿Por qué Alajuela? Porque ahí se concentra una enorme cantidad de zonas francas, motor de empleo y exportación, pero también porque es la casa de la Universidad Técnica Nacional (UTN), llamada a jugar un papel clave en la formación de talento técnico e innovación aplicada. A ello se suma la cercanía de la Universidad Nacional (UNA) en Heredia, con su fortaleza en investigación científica y social. Todo esto conectado por el Aeropuerto Internacional Juan Santamaría, nuestra principal puerta de entrada y salida al mundo.
Este corredor de innovación no se limita a Alajuela. El dinamismo se extiende desde el Occidente, donde se ha visto un crecimiento importante de zonas francas en cantones como Grecia; pasando por Heredia, donde también florecen zonas francas y parques industriales; hasta San José, donde confluyen servicios especializados y la presencia de instituciones públicas y privadas que fortalecen su articulación.
La visión es clara: aprovechar la presencia de estas empresas globales para atraer centros de investigación y desarrollo, generar empleo de calidad, impulsar la creación de conocimiento para el país, fortalecer los encadenamientos productivos y vincular el aporte económico del régimen de zonas francas con el régimen definitivo de la economía nacional. De esta manera, la innovación se integrará al desarrollo de pymes, emprendedores y comunidades, multiplicando su impacto positivo en todo el país.
Para que este corredor sea exitoso, la planificación urbana y social es indispensable. Necesitamos un enfoque de vivienda bien ubicada, que permita a las personas vivir cerca de su trabajo, evitando las presas interminables que hoy consumen horas de productividad y calidad de vida. La innovación también se construye con ciudades más humanas, accesibles y sostenibles.
En este esfuerzo, los gobiernos locales deben ser protagonistas: facilitando trámites, impulsando suelo urbano ordenado, promoviendo el transporte limpio y atrayendo inversión.
Pero también es importante que se generen beneficios e incentivos para que las grandes empresas trasladen sus centros de investigación a esta región el país. En este caso, el papel de los poderes Ejecutivo y Legislativo es fundamental.
Costa Rica ya tiene muchos de los ingredientes: empresas de clase mundial, universidades con talento de sobra y una estabilidad política que pocos países pueden ofrecer. Lo que falta es articular esos elementos en un modelo territorial de innovación, con legislación adecuada y políticas públicas que fortalezcan nuestra competitividad y al mismo tiempo potencie el bienestar social.
El corredor Alajuela–Heredia–San José puede convertirse en la columna vertebral de una Costa Rica que apuesta por el conocimiento, la sostenibilidad y la equidad. Es hora de dar ese salto y hacerlo realidad.
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