Día de las Madres
Dios brindó a las mujeres el privilegio de ser madres, mas no es sólo un privilegio, es la más sublime responsabilidad, misma que debe ser compartida en iguales proporciones con los padres, a su vez, la mujer brinda al hombre la oportunidad de ser padre.
En remembranza a este día tan especial, creo importante estimados radioescuchas, hacer una pequeña reflexión sobre el papel fundamental que desempeña la mujer, en el equilibrio y reemplazo generacional estable de la población en Costa Rica, se necesita una Tasa Global de Fecundidad de 2.1 hijos por mujer
Sin Embargo, el (INEC) reporta que el país está en niveles de ultra baja fecundidad, con un promedio de apena 1.12 hijos por mujer, lo que provoca un envejecimiento rápido de la población, falta de jóvenes trabajadores para la economía, menos recaudación de impuestos y fuerte presión sobre los servicios de salud y pensiones.
Las madres en su inmensa mayoría son la representación viviente del más “Rico Humanismo”, como lo es el hogar. La buena madre en su corazón siempre tendrá para sus hijos el más puro y sincero amor, en la mente de la buena madre siempre estarán los mejores consejos, los mejores deseos y ecuanimidad para sus hijos.
El escudo y la bandera de una buena madre para hacer frente a las vicisitudes de la crianza de los hijos son; el esfuerzo, la responsabilidad y el sacrificio, mismos instrumentos que los buenos padres en fraternal armonía ponen en práctica junto a las madres, para sacar adelante a los hijos.
La familia es la célula de la sociedad, de esta absoluta realidad surge la importancia de que, en el seno familiar se cultiven aquellos valores inmutables y universales, que en distintas facetas han representado la tabla salva vidas de la humanidad. Es del conocimiento de todos que la universidad de los valores es el hogar.
Las buenas madres junto a los buenos padres enseñan a sus hijos el amplio concepto del amor; amor a Dios, a la vida, a los semejantes, al trabajo, a la salud, enseñan amabilidad, comprensión, honestidad, humildad, perseverancia, respeto resiliencia, superación personal, valores estos, que sólo en el hogar se aprenden.
Es necesario que los hijos entiendan que, el agradecimiento sincero y la obediencia, son la mejor forma de retribuir todo aquello bueno y noble, que las madres sin interés alguno hacen por sus hijos y la familia, ellas quieren que sus hijos sean personas de bien, felices, humanas, humildes, prosperas y sensibles al dolor ajeno.
El reconocimiento a las buenas madres y a los buenos padres, no se debe limitar a un solo día, debe ser un agradecimiento continuo, esa es la mejor forma de valorar todo aquello que recibimos.
Feliz día a todas las benditas madres.
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