Día Internacional de las Personas Adultas Mayores
Nuestro país está cambiando y lo vemos todos los días.
En menos de veinticinco años, una de cada cuatro personas será adulta mayor. Eso ya se ve en la fila del EBAIS, en el vecino que vive solo, en la familia que se reorganiza para cuidar a su mamá de 80 años.
Nacen menos niños y vivimos más. La transformación demográfica ya entró a la casa y nos está pidiendo cuentas. ¡Ahora! Nos corresponde actuar hoy. Y ninguna institución, ningún sector ni ninguna familia puede hacerlo sola.
Al Estado le toca garantizar pensiones suficientes, atención en salud a tiempo y un sistema de cuidados centrado en la autonomía y la calidad de vida de la gente. Pero de nada sirve una política impecable en el papel si en el cantón la acera está quebrada o el bus no tiene cómo subir una silla de ruedas. La longevidad se construye en la calle, en la empresa, en la universidad y en la casa.
Todos lo hemos visto: el cuidado casi siempre recae en una mujer. Una hija, una esposa, una nieta que deja de lado su trabajo, su salud y su descanso. Eso no es sostenible ni justo. Cuidar es tarea de todos. Y las personas mayores tienen derecho a decidir sobre su propia vida, sin tutelas innecesarias, sin violencia, sin caridad, sin lástima y sin silencios impuestos.
A las empresas les pedimos volver a mirar la experiencia como un valor real y abrir espacios de trabajo, inclusión e integración para aprovechar el talento que solo da el tiempo. A los medios de comunicación, que rompan estereotipos y muestren a los mayores como lo que son: personas lúcidas, creadoras y dueñas de sus decisiones. A las universidades: no podemos seguir educando para la Costa Rica de hace cincuenta años.
El futuro demográfico exige investigación y aulas abiertas a todas las edades.
Y a ustedes, personas mayores que hoy nos escuchan; este país lo levantaron ustedes, con sus manos, su palabra y su tiempo. Están aquí para ejercer sus derechos, no para recibir lástima ni para ser olvidados. Su voz y sus manos se necesitan en las decisiones del presente, no solo en la memoria del pasado.
Costa Rica presume ante el mundo su clima, sus bosques, su agua, su aire y ahora su excepcional longevidad. Somos tierra de hombres y mujeres centenarios. Ahora nos toca demostrar que también sabemos ofrecer condiciones dignas para vivir más y mejor.
Envejecer es un logro, un orgullo y una conquista del país entero.
Miremos de frente a nuestras personas mayores. La dignidad con la que viven dice quiénes somos como sociedad y qué futuro estamos construyendo.
Hoy, en este Día Internacional de las Personas Adultas Mayores, CONAPAM reafirma su compromiso, su rectoría y una convicción profunda: la longevidad es una conquista nacional, y honrarla es un deber colectivo.
Por los que son y por los que seremos: ¡feliz Día de la Persona Adulta Mayor!
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