En defensa del idioma del idioma español 26 de agosto, 2026

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En defensa del idioma del idioma español 26 de agosto, 2026
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Vuelve la sección En defensa del idioma. Como ha sido la costumbre, nuestro filólogo, Carlos Díaz Chavarría, responderá algunas preguntas de los oyentes.

La primera pregunta dice así: ¿es lo mismo decir “deber de hacer algo” que “deber hacer algo”? Don Carlos explica,

“Estas estructuras no son lo mismo. Según lo indica la Real Academia de la Lengua, la estructura ‘deber + infinitivo’ expresa obligación, es decir, que una acción es necesaria, por ejemplo, ‘ellos deben asistir a la reunión’; en cambio, la estructura ‘deber de + infinitivo’ significa suposición, que una acción es probable, por ejemplo, ‘ese carro debe de costar mucho dinero’”.

 También se le consulta a don Carlos Díaz cómo podemos distinguir una verdadera redundancia, como “sorpresa inesperada” o “completamente gratis”, de expresiones que parecen repetitivitas, pero en realidad no lo son, como “rumor falso” o “resultado final”.

“Para distinguir una verdadera redundancia de una expresión válida, se debe analizar si las dos palabras dicen exactamente lo mismo sin aportar nada nuevo, en este caso nos enfrentamos a una redundancia como la frase ‘completamente gratis’, pero si la segunda palabra añade una aclaración útil, un matiz, o un contraste necesario, entonces la expresión está correcta, como es el caso de ‘rumor falso”.

Por último, se pregunta si realmente existe una diferencia entre los vernos ‘escuchar’ y ‘oír’. Don Carlos explica:

“Aunque ambos términos están relacionados con la apreciación auditiva, ciertamente existe una diferencia. De acuerdo con la Real Academia de la Lengua, el verbo ´escuchar´ hace referencia a un proceso automático que no requiere esfuerzo consciente. Es, simplemente, la percepción de sonidos por el oído. En cambio, el verbo ‘escuchar’ implica un esfuerzo consciente, por parte del oyente, para recibir y entender los sonidos. Es un proceso activo que requiere concentración y la intención de interpretar lo oído. Por ejemplo, por lo general oímos el ruido de los carros, pero se espera que escuchemos al profesor cuando se recibe una clase”.

Muchas gracias al filólogo Carlos Díaz Chavarría por sus pertinentes aclaraciones. Invitamos a seguir planteando sus consultas acerca de nuestro idioma al 83 26 28 65.

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