Encuesta Nacional de Juventudes
Costa Rica cuenta con una nueva radiografía de sus juventudes, así, en plural, y sus resultados plantean avances, pero también desafíos que requieren atención.
La cuarta Encuesta Nacional de Juventudes consultó a 6.418 personas de entre 15 y 35 años, de las seis regiones de planificación del país, entre setiembre de 2025 y marzo de 2026. El estudio permite conocer realidades relacionadas con educación, empleo, salud, bienestar emocional, relaciones interpersonales, participación ciudadana, tecnología y expectativas de futuro.
La investigación confirma, además, algo fundamental: no podemos hablar de la juventud costarricense como si se tratara de un grupo homogéneo. Las necesidades cambian según la edad, el lugar donde se vive, las oportunidades educativas, el acceso a servicios y las condiciones familiares y laborales.
Uno de los temas que más llama la atención es la salud mental. Escuchemos a Jorge Rodríguez vives, Ministro de Cultura y Juventud.
“Los chicos y chicas fueron quienes más sufrieron con la pandemia. Todos sufrimos el tema, pero finalmente ya tenemos la data para saber. Y fueron un grupo muy afectado por el tema del aislamiento, por cómo esto afectó sus formas de relacionarse, de vincularse en comunidad y que esto además tuvo impacto en su salud mental.”
La encuesta nacional de juventudes revela algo positivo, esta población está buscando cada vez más ayuda o apoyo profesional en salud mental. Entre 2018 y 2026, el porcentaje que buscó atención por estrés excesivo pasó de 10,1 a 31,7 por ciento. En ansiedad aumentó de 6,2 a 27,8 por ciento y, en depresión, de 6,2 a 20,5 por ciento.
Hablar de salud mental parece estar dejando de ser un tabú entre las nuevas generaciones, aunque persisten desafíos relacionados con el acceso y el costo de la atención profesional.
También aparecen señales positivas en educación. Según destacó don Jorge Rodríguez, más personas jóvenes que tenían pendiente concluir el bachillerato han logrado completar esta etapa, ampliando sus posibilidades de incorporarse al mercado laboral.
La Encuesta Nacional de Juventudes no debe quedarse simplemente en estadísticas. Su verdadero valor estará en convertir esa información en decisiones.
Conocer qué sienten, qué necesitan y qué oportunidades encuentran nuestras juventudes es indispensable para construir políticas públicas que respondan a sus diferentes realidades.
Porque escuchar a las personas jóvenes es también una forma de empezar a construir con ellas el país que viene.
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