La radio hoy se escucha de diferentes formas
Durante muchos años escuchar radio significaba encender un aparato en la casa, sintonizar una frecuencia en el automóvil o llevar un pequeño receptor a cualquier lugar. Hoy seguimos haciendo todo eso, pero la radio también nos acompaña de muchas otras maneras.
Los datos recopilados por la empresa IPSOS en su estudio Media Tracker muestran precisamente una característica importante de este medio de comunicación: su capacidad para adaptarse a los cambios tecnológicos y a las nuevas costumbres de las audiencias.
Actualmente, cientos de miles de personas acceden a contenidos radiales utilizando Internet y diferentes dispositivos digitales. Es decir, la señal que tradicionalmente hemos identificado con una frecuencia de AM o FM también puede acompañarnos desde un teléfono celular, una computadora o cualquier otro equipo conectado. Y eso representa una oportunidad enorme.
Durante algún tiempo se pensó que Internet terminaría desplazando a los medios tradicionales. Sin embargo, la experiencia ha demostrado que más bien puede convertirse en una poderosa herramienta para ampliar su alcance.
Una emisora costarricense que antes dependía exclusivamente de la cobertura de su transmisor hoy puede ser escuchada desde prácticamente cualquier lugar del mundo. Un costarricense que vive fuera del país puede mantenerse conectado con sus noticias, su música y sus programas favoritos con solo utilizar su teléfono.
También han cambiado las posibilidades de interacción. Las redes sociales permiten conversar con las audiencias mientras el programa está al aire; los sitios web complementan la información y las transmisiones digitales permiten llevar el contenido mucho más allá de las fronteras tradicionales de una frecuencia.
Incluso la forma de medir las audiencias está evolucionando. IPSOS señala que actualmente existen herramientas capaces de analizar el consumo de contenidos de audio a través de diferentes dispositivos y plataformas.
Por eso, cuando hablamos del futuro de la radio, se descarta su posible desaparición, sino que surge la posibilidad de su eventual transformación. La tecnología cambia, los dispositivos cambian y también cambian nuestros hábitos.
Pero permanece aquello que ha distinguido siempre a la radio: la voz, la inmediatez, la cercanía y esa extraordinaria capacidad de acompañarnos.
La radio no abandonó su frecuencia. Simplemente encontró nuevos caminos para llegar hasta nosotros.
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