El aborto es un flagelo mundial

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El aborto es un flagelo mundial
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Alrededor de 56 millones de abortos se realizan cada año en el mundo. Hasta el momento, seis naciones del mundo prohíben totalmente el aborto: Ciudad del Vaticano, El Salvador, Honduras, Nicaragua y República Dominicana.
Sin embargo, También hay países donde el aborto no es legal, pero está de hecho, despenalizado casi bajo cualquier circunstancia, y los médicos que practican abortos por la libre no son perseguidos. Esto según parece lamentablemente ocurre en países como: Barbados, Finlandia, India, Israel, Japón, Reino Unido, Taiwán, Zambia, entre otros.

Jérôme Lejeune, de cuya muerte celebramos el trigésimo aniversario, fue un gran científico y genetista francés, defensor de la vida humana desde la concepción, convicción esta que le costó el Premio Nobel. Afirmó una vez que “la calidad de una civilización se mide por el respeto que profesa a los más débiles de sus miembros”.

La dura realidad es que, si seguimos permitiendo el aborto, tendremos como consecuencia directa, una generación que envejecerá sin familia y morirá sola.

La baja de la población se ha convertido en un problema mundial y es también un problema en Costa Rica. Países especialmente en Asia, como China, Corea y Japón están enfrentando con dureza las consecuencias del aborto. A esto se le suma el envejecimiento de la población, por lo que en nuestro país,  la defensa de la vida debe ser asumido por la Junta Directiva de la Caja Costarricense de Seguro Social, institución creada para salvar y conservar vidas.

Costa Rica debe tener un plan para que, en el año 2050, no seamos un país de ancianos que necesiten toda nuestra ayuda y que podamos ofrecérsela. Pero el salto inteligente que debe dar la Seguridad Social de nuestro país, es promover el crecimiento de la población. Para ello, hay varias soluciones que no necesariamente pasan por la migración, sino por atender muy bien a la mujer embarazada, de tal manera que todos sus hijos tengan un nacimiento exitoso.

Los sindicatos educativos deben entender que, si la política de no promoción de nacimientos continúa en nuestro país, esto perjudicará fuertemente el futuro del trabajo de los maestros, quienes no tendrán puestos por falta de niños y jóvenes, como consecuencia de la falta de atención a las familias jóvenes.

Los datos del envejecimiento en el país son una realidad alarmante que debe ser enfocada por el magisterio nacional y por toda la sociedad, si no queremos cerrar el futuro de Costa Rica. El futuro de Costa Rica depende, en gran medida, del crecimiento poblacional. Así de duro es el tema, y de esto debemos ocuparnos hoy, ahora.

Esa política-país debe complementar iniciativas que defiendan la vida humana desde la concepción hasta el momento de la muerte. Para evitar ese descalabro poblacional de Costa Rica, necesitamos plantearnos políticas sólidas e integrales de promoción y apoyo de la familia.

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