La cuaresma y la redención del amor sufriente

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La cuaresma y la redención del amor sufriente
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Para los cristianos la cuaresma inició el 18 de febrero con el Miércoles de Ceniza y finaliza el próximo jueves 2 de abril de 2026. Es un periodo de 40 días nos invita a los creyentes a atesorar el valor de la nuestra redención, manifestado en una entrega fiel y sufriente del amor eterno. Estamos a 9 días del Domingo de Ramos.

Seguidamente un recorrido de algunos textos bíblicos: Isaías nos presenta al Siervo de Yavé con estas palabras: “He aquí a mi siervo a quien yo sostengo, mi elegido, al que escogí con gusto.  He puesto mi Espíritu sobre él, y hará que la justicia llegue a las naciones”.  Isaías 42,1. Jesucristo es el Siervo de Yavé que se entrega por nuestra redención, aun consciente de que la alcanzará por medio del sufrimiento. 

“Despreciado por los hombres y marginado, hombre de dolores y familiarizado con el sufrimiento”.  Isaías 53,  El dolor por el celo de la dignidad que merece el templo de Dios, le hace desalojar animales y dinero con una sentencia:

“Está escrito: Mi casa será llamada Casa de Oración. Pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones”. Mateo 21, 13. Su cuidado por las sanas y rectas enseñanzas le impulsa a enfrentar a maestros de la Ley y fariseos: “Ustedes cierran a la gente el Reino de los Cielos.  No entran ustedes, ni dejan entrar a los que querían hacerlo”.  Mateo 23, 13

Ciegos, leprosos, paralíticos, endemoniados, pecadores, encontraron en el… Siervo de Yavé, el alivio a sus dolores, mientras que, Él cargaba con sus sufrimientos.

Pero preguntémonos ¿cuál actitud humana le causa más dolor al Redentor?

Específicamente la indiferencia hacia el sufrimiento y la negación fraterna hacia el hambriento, sediento, desnudo o forastero, enfermo o encarcelado. Toma para sí mismo esta negación y sufre con los que son ignorados. Lo hiere en su alma divina, con el frío lacerante de la daga de la indiferencia y explotación del prójimo.

Su amor redentor no conoce límites en su pasión y, aun en medio insultos, salivazos, azotes y del dolor de una corona de espinas y del sufrimiento de la crucifixión, es capaz de darle el perdón al ladrón que clama por él y así participarlo del Reino.

El dolor por la redención humana… es el precio ofrecido por el Supremo Amor.  Pero el triunfo redentor lo alcanza en su gloriosa resurrección.

Intensifiquemos la preparación de nuestro corazón y espíritu para ese tiempo tan especial de perdón y arrepentimiento, a los que nos convoca cada Semana Santa.

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