Situación de Crucitas
La situación que se vive en Crucitas no es nueva, pero sí muy compleja. Hoy trataremos de explicarla, desde la visión que maneja el Colegio de Geólogos de Costa Rica.
Para esto contamos con la ayuda de Néstor Chamorro Aravena, quien es el presidente del Colegio.
Don Néstor nos explica que todo comenzó hace más de una década, cuando el proyecto minero a cielo abierto en esa zona de Cutris de San Carlos generó un intenso debate nacional. Tras años de discusión legal, en 2010 la minería metálica a cielo abierto fue prohibida en Costa Rica y el proyecto quedó cancelado. Sin embargo, bajo la superficie permanecía el recurso que había motivado la polémica: el oro.
Con el paso del tiempo, y especialmente a partir de 2017, comenzaron a llegar a Crucitas personas de distintos puntos del país y del extranjero atraídas por lo que podemos llamar “la fiebre del oro”. Lo que inició como pequeñas incursiones se transformó rápidamente en minería ilegal organizada. Aparecieron campamentos improvisados, excavaciones manuales, maquinaria artesanal y, con ello, también el uso de sustancias químicas altamente contaminantes como el mercurio , y ahora hay muestras de la utilización también de cianuro, usados ambos para separar el metal de otros materiales carentes de valor comercial.
La actividad no se quedó únicamente en Crucitas. Conforme aumentaba la presión en la zona, los “mineros ilegales” se desplazaron hacia cerros y sectores cercanos como Conchudita y otras áreas boscosas, ampliando el daño ambiental.
En paralelo, las autoridades realizaron múltiples operativos, destruyeron campamentos y decomisaron equipo, pero la actividad reaparecía una y otra vez, evidenciando la dificultad de controlar un fenómeno que combina pobreza, crimen organizado y el alto valor económico del oro.
Durante esos años también se encendieron las alarmas por la contaminación de suelos y ríos, la deforestación y la presencia de redes delictivas. Comunidades cercanas comenzaron a denunciar cambios en la dinámica social, aumento de la inseguridad y afectaciones ambientales visibles.
Escuchemos este testimonio anónimo.
Es en este contexto que el Colegio de Geólogos de Costa Rica convocó recientemente a una conferencia de prensa para advertir que el problema no solo continúa, sino que se ha expandido.
R: Amplía Néstor Chamorro Aravena.
Según las investigaciones del Colegio de Geólogos, la afectación en Crucitas y alrededores podría alcanzar miles de hectáreas, con excavaciones profundas, inestabilidad del terreno y contaminación por químicos que amenazan acuíferos y ecosistemas.
Además, señalaron que la minería ilegal no solo deja daños ambientales, sino también pérdidas económicas millonarias para el país y riesgos sociales asociados al crimen organizado.
Así, lo que comenzó como un proyecto minero detenido por razones más que nada ideológicas terminó convirtiéndose en uno de los desafíos ambientales y de seguridad más complejos que enfrenta Costa Rica en la actualidad.
Para el Colegio de Geólogos lo que se debe hacer es aprobarse una legislación que regule la práctica de la minería en Costa Rica. En la actualidad hay un proyecto de ley en ese sentido en la corriente legislativa.
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