Hacia la nueva educación
Una vez pasadas las elecciones, todos debemos sumar esfuerzos por lo que realmente importa: El bienestar de Costa Rica. Coincide esta celebración con el inicio del curso lectivo 2026 y es justo este tema que queremos abordar.
La educación en nuestros tiempos se ha vuelto muy dinámica, de estudio continúo y punto donde convergen ciencia y arte. El educador debe hacer sistemática y efectiva lectura del entorno del estudiante para la escogencia y definición de metodológicas efectivas.
El estudiante, sujeto de la educación, se ve afectado significativamente por dicho dinamismo. La tecnología en todos sus extremos ha cambiado su estilo de vida haciéndolo consciente que el conocimiento ya no es exclusivo del docente, volviéndolo demandante de procesos formativos más ágiles.
Un modelo Competencial como eje de cambio, basado en metodologías activas, permitiría desarrollarles las inteligencias blandas o habilidades fundamentales. Las empresas tecnológicas demandan hoy, que sus contratados tengan a su haber esas habilidades fundamentales, más que la titulación misma.
Sumado a esto, los avances de la Neurociencia sobre la forma como aprende el cerebro dan pie a una nueva disciplina científica llamada Neuroeducación. Esta nueva ciencia, advierte de conductas propias de la edad a partir de procesos físicos, químicos y maduracionales que tiene cada persona.
Hoy los educadores sabemos con mejor criterio: cuándo y cómo enseñar; qué esperar en la primera infancia; la importancia de los mecanismos neuroestimulativos y cómo estos son el inicio de un proceso de potencialización de la capacidad, per sé, de la persona. El impacto para el proceso educativo del ejercicio como actividad precursora de liberación de neurotransmisores, el arte, la música, la ingesta de comida saludable, la necesidad de desarrollar la creatividad y el manejo del estrés.
Conocemos la importancia de modelar conductas basadas en principios y valores a partir de la interacción de las neuronas espejo. Eso que llamamos Aprendizaje Vicario.
Conocemos que, con segunda poda neuronal, aquella que ocurre en la adolescencia, se replantean la interiorización de conceptos como Dios, Familia, Sexualidad determinando esto su proceder.
Queda demostrada de esta manera, la necesidad de sumar al modelo competencial, los principios neuroeducativos, dando pie al nuevo modelo: Neuroeducativo Competencial, con el que manifestamos estar comprometidos en su instauración.
La neuroeducación señala que “es más fácil aprender que desaprender, porque el cerebro esta estructurado para crear y reforzar conexiones neuronales”.
Tremendo reto tiene el docente, a quien su llamado eterno siempre lo convertirá en un maestro que deja huella, un formador que modela, un instructor que enseña y en un mentor que guía y motiva.
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