El pluralismo no se subasta: la lección detrás del fallo sobre radio y televisión
La reciente sentencia de la Sala Constitucional que anuló la subasta de frecuencias de radio AM, FM y televisión abierta trasciende un procedimiento administrativo específico. En realidad, introduce una discusión país sobre cómo Costa Rica administra un recurso público directamente vinculado con la calidad democrática: el espectro destinado a la radiodifusión.
El mensaje central del fallo es claro: las frecuencias de radio y televisión no pueden asignarse únicamente bajo criterios económicos, porque su función trasciende el mercado y se relaciona directamente con el derecho ciudadano al acceso a la información y con el pluralismo informativo.
Durante el proceso de esta licitación se advirtió de manera reiterada —en distintos espacios técnicos, académicos y de análisis en prensa y televisión— sobre un error de enfoque en el diseño del concurso. La discusión institucional se concentró principalmente en argumentos presentados como estrictamente técnicos, dejando en un segundo plano una valoración estratégica desde la perspectiva de los derechos democráticos asociados a la radiodifusión.
La Sala Constitucional no cuestionó la competencia ni los concursos públicos —aspectos que deberán analizarse en las vías contencioso-administrativas correspondientes—. Lo que sí estableció fue un principio fundamental: cuando el precio se convierte en el único criterio para asignar frecuencias de radio y televisión, lo que realmente está en riesgo no es el mercado, sino el pluralismo democrático y el derecho ciudadano a la información.
La lección debe ser clara para SUTEL y el MICITT. Administrar el espectro radioeléctrico implica decidir cómo se garantiza que distintas voces puedan informar, participar y contribuir al debate público nacional. La gestión de las frecuencias no puede responder únicamente a objetivos recaudatorios, sino a la responsabilidad democrática de asegurar un ecosistema informativo plural y abierto.
Porque cuando se decide quién accede a las frecuencias de radio y televisión, en realidad se está decidiendo cómo se escucha la democracia.
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