Democracia y diálogo después de las elecciones nacionales
Una de las características más destacadas de las pasadas elecciones fue la amplia participación de los jóvenes de todos los partidos políticos. Su presencia activa y comprometida representó un aporte fundamental al fortalecimiento de nuestra democracia y respuesta a la campaña cívica que impulsamos desde distintos sectores de la sociedad: ciudadanos, profesores, periodistas y, de manera muy especial, jóvenes conscientes de la importancia del voto. Esta movilización fue también un respaldo claro al trabajo del Tribunal Supremo de Elecciones, institución clave para la estabilidad democrática del país.
Es necesario señalar, además, que el proceso electoral fue un éxito en términos de puntualidad, exactitud, participación y transparencia. Miles de costarricenses, sin distinción de edad ni sexo, hicieron posible esta jornada democrática, al abrir las urnas a tiempo, custodiarlas con responsabilidad y recoger cada voto con absoluto respeto por la voluntad popular. Su trabajo silencioso, ordenado y comprometido fue una demostración clara de la madurez democrática y cívica nacional. Este esfuerzo colectivo es un ejemplo de cómo Costa Rica y sus ciudadanos son capaces de realizar grandes tareas sin estridencias, con disciplina, honestidad y profundo amor por la democracia y por Costa Rica.
Independientemente del resultado electoral y del triunfo de la nueva presidente de la República, Laura Fernández -a quien felicitamos y le deseamos muchos éxitos-, reafirmamos nuestra confianza y esperanza que ella y cada uno de sus colaboradores respalde lo positivo de nuestra democracia; el debido reconocimiento al Tribunal Supremo de Elecciones por realizar elecciones libres para así legitimar la elección de la próxima gobernante.
La democracia no termina con el acto de votar; por el contrario, este momento marca el inicio de una nueva etapa de responsabilidad ciudadana y compromiso institucional. Lo que sigue ahora es apoyarse en nuestra Constitución Política y estado de Derecho, atendiendo sus lineamientos para generar los cambios pertinentes y necesarios. Esto requiere un respeto pleno al derecho a la comunicación de los ciudadanos, a través de los distintos medios de comunicación e información. Sin comunicación libre y responsable no puede existir una democracia sólida ni participativa; elemento esta fundamental para el diálogo nacional, la transparencia y la convivencia pacífica
Nuestra democracia se ha construido históricamente a partir del diálogo entre los ciudadanos y sus gobernantes: desde los primeros períodos de nuestra naciente historia patria. En las tertulias con que organizaban trabajadores y campesinos, al finalizar la jornada de trabajo, alrededor de una fogata, en sesteos nocturnos, donde se compartían ideas, preocupaciones y esperanzas. Este otrora diálogo nacional debe llegar hoy hasta la última región de Costa Rica, sin exclusiones ni silencios impuestos. La democracia no se edifica sobre la violencia, sino sobre la fuerza de la palabra, la escucha y el respeto mutuo, pilares esenciales de nuestra vida democrática.
Defender esos valores que nos heredaron nuestro antepasados, hoy garantizan un futuro más justo, plural, solidario y democrático para todas generaciones.
Los comentarios están cerrados.