Cantinas clandestinas a un grave y subestimado problema social
Las cantinas clandestinas representan un grave problema social en Costa Rica, funcionan no pocas veces, como focos de delincuencia organizada para lavado de dinero, venta de licor adulterado y drogas. Estos sitios a menudo disfrazados, impulsan la inseguridad, el consumo de drogas sintéticas y el contrabando.
Los principales riesgos y consecuencias de las cantinas y negocios clandestinos, es que son utilizados por bandas criminales para legitimar dinero, posesionándose como una de sus actividades delictivas principales. Se comercializa licor adulterado o de contrabando, lo que ocasiona envenenamiento, problemas mentales y muerte.
Son puntos de alta conflictividad, asociados a homicidios, ataques armados, por ende, problemas de convivencia ciudadana, agresiones, ruido excesivo hasta altas horas de la madrugada, daños a la propiedad, los vecinos de estos lugares no logran concilian el sueño, reciben amenazas y violencia extrema.
El funcionamiento de estas cantinas clandestinas lamentablemente se presenta, en ocasiones a vista y paciencia de algunas autoridades y por el silencio justificado de los ciudadanos. Hay quienes han antepuesto quejas en las municipalidades, en el Ministerio de Salud, en la Defensoría de los Habitantes y en el OIJ, gestiones que han resultado estériles, porque los afectados tienen que presentar una denuncia firmada y no lo hacen por temor. Este flagelo implica un alto riesgo para la salud pública y el orden social, por lo que sería bueno que las autoridades actúen de oficio.
La gravedad de esta situación es tan delicada que, los costarricenses colindantes a estas cantinas clandestinas, sólo les queda dos caminos; callar por su seguridad, o vender las propiedades y emigrar. La falta de regulación de estos sitios promueve la gobernanza criminal, en zonas vulnerables.
El impacto económico y social por el contrabando masivo de licor es pandémico, la policía fiscal y otras autoridades hacen esfuerzos por decomisar licor ilegal, pero es tanta la incidencia de este delito que, no es suficiente. El comercio ilegal de licor produce una evasión significativa para el país y un daño irreparable a la sociedad.
Es una triste realidad, el crimen organizado está detrás de las cantinas clandestinas, es obligación de primer orden se intervenga con mano dura estos centros delictivos. La corrupción, el contrabando, la delincuencia, narcotráfico, el crimen organizado en todas sus expresiones, produce la inseguridad ciudadana.
Sin alterar el orden constitucional, las autoridades competentes locales y nacionales están obligadas a reprimir estas delictivas prácticas en aras de recuperar la paz social en Costa Rica.
Los comentarios están cerrados.