La oscura escogencia de los diputados

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La oscura escogencia de los diputados
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Cada cuatro años los ciudadanos concurrimos a una cita a ciegas para elegir a quienes nos representarán en la Asamblea Legislativa.

No es secreto que quienes aspiran a los puestos elegibles en la mayoría de los partidos aportan jugosas sumas, donde según parece las autoridades electorales no le prestan la debida atención a esta inadecuada y peligrosa práctica.

Por su lado la inmensa mayoría de los candidatos presidenciales felices de ver caer dinero en las arcas partidistas, mientras que, periodistas incapaces de cuestionar lo evidente y así los ciudadanos son llevados como ovejas al redil.

La democracia no es perfecta, es perfectible, posiblemente la mayor deuda la tiene el sistema con la elección de los llamados padres de la patria, 57 ciudadanos, en su gran mayoría desconocidos, a algunos hasta les cayó la curul del cielo, acto posiblemente atribuido a un mandato superior, porque ni lo esperaban y menos estaban preparados para la delicada tarea de legislar.

Es imperativo migrar hacia una elección donde realmente escojamos a los miembros de la Asamblea Legislativa, ahora se sufraga en una lista de ilustres desconocidos impuestos por las estructuras partidarias.

Nos manifestamos sorprendidos con diputados mensajeros, recogiendo paquetes en las penumbras, toca puertas en instituciones públicas con delincuentes detrás, ventrílocuos de discursos preparados por tagarotes, quienes tienen bien mapeados los recovecos de ese horrible block de cemento alojado en la Cuesta de Moras.

¿Aún quedarán ingenuos quienes piensan en almuerzos servidos de gratis? Una curul para algunos es una jugosa inversión resarcida durante cuatro años. ¿Quién va a poner millones por un puesto elegible sólo por amor a la patria?

En el pasado y hoy se sigue medrando de las curules, ciertamente no se puede generalizar, pero recibir un jugoso salario sin abrir la boca durante un cuatrienio, ya de por si constituye una estafa al pueblo; de algunos diputados supimos de sus entretenimintos, porque alguien los captó jugando con sus computadoras o celulares. Otros parecieran sentirse mejor en pantaloneta y chancletas en la playa, que en el plenario legislativo.

Es hora de ocuparnos para modificar la forma de elección de los diputados, cambiar el sistema de nóminas a individuos que respondan a los legítimos intereses de la patria, no a las rancias estructuras partidarias, de banderas que arropan tanto a personas honestas como a verdaderos vividores.

Ha llegado el tiempo de seleccionar con nombre y apellidos a personas correctas, aún las hay, gentes preparadas, honorables, incómodas, inquisidoras, capaces de levantar las pesadas lozas de la inmundicia.

¡No más citas a ciegas en la escogencia de los miembros de la Asamblea Legislativa! a ver cuál candidato a la presidencia al menos formula esta promesa, así podremos enrostrársela, como tantas dejadas de cumplir mientras nos llenan los oídos con cantos de sirena.

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