La democracia necesita voces libres

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La democracia necesita voces libres
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Celebrar el Día de la Democracia Costarricense, el próximo sábado 7 de noviembre, nos invita a reconocer una responsabilidad compartida: cuidar las libertades y las instituciones que nos permiten convivir, disentir y construir juntos. La democracia se fortalece cuando sus principios se practican todos los días, tanto desde el ejercicio del poder como desde la ciudadanía.

La libertad de expresión ocupa un lugar fundamental en esa tarea. Cada persona debe poder manifestar sus ideas, formular preguntas, señalar errores y expresar desacuerdos sin temor a represalias. Esa libertad también exige aceptar que otras personas piensen distinto y tengan el mismo derecho a hacerse escuchar.

Por eso, la pluralidad de medios de comunicación constituye una condición esencial de la vida democrática. Una sociedad necesita distintas voces, enfoques y espacios informativos para contrastar versiones, examinar las decisiones públicas y formar su propio criterio. Ninguna voz debe pretender sustituir a todas las demás.

La radio y la televisión privadas, libres e independientes, tienen una responsabilidad especial dentro de ese sistema. Su señal abierta y gratuita permite que las personas accedan a información, orientación, cultura y entretenimiento sin pagar una suscripción. La radio, además, acompaña la vida cotidiana de las comunidades y abre espacios para sus necesidades, preocupaciones y aspiraciones.

Defender estos medios significa defender el derecho de la población a elegir qué escuchar, qué ver y en quién confiar. También supone exigirnos rigor, responsabilidad y una disposición permanente a corregir. La independencia editorial se honra con un trabajo comprometido con la ciudadanía y abierto al escrutinio público.

Frente a la amenaza del autoritarismo y de las aspiraciones totalitarias en el ámbito internacional, Costa Rica debe permanecer atenta. Nos corresponde rechazar cualquier intento de concentrar el poder, silenciar la crítica o debilitar los contrapesos. Nuestra tradición democrática requiere vigilancia, participación y compromiso; nunca debemos darla por garantizada.

Cuidar la democracia implica, asimismo, cuidar las formas. El tono con que hablamos importa. Las palabras de quienes ejercen liderazgos pueden facilitar el diálogo o alimentar la hostilidad. El desacuerdo firme es legítimo; la humillación, la intimidación y la descalificación sistemática deterioran las condiciones necesarias para entendernos.

En esta conmemoración del Día de la Democracia Costarricense, desde la Cámara Nacional de Radiodifusión reafirmamos nuestro compromiso con la libertad de expresión, la pluralidad informativa y el respeto a la institucionalidad. Invitamos a ejercer esos mismos principios en los hogares, las comunidades y los espacios de decisión.

Hagamos de cada conversación una oportunidad para escuchar y de cada diferencia una ocasión para debatir con respeto. Esa es una tarea cotidiana que compromete a todas las generaciones y que merece nuestro mayor esfuerzo, hoy y siempre.

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