La democracia costarricense está en peligro

Panorama Digital
Panorama Digital
La democracia costarricense está en peligro
Cargando
/

La democracia costarricense está en peligro debido a la existencia de diversos actores y fuerzas políticas que no solamente son discrepantes con el modelo democrático tradicional sino que también intentan instituir un sistema de corte autoritario y personalista.

En concordancia con las propias actuaciones del presidente Rodrigo Chaves es perfectamente posible inferir su malestar con las funciones constitucionales de los demás poderes del Estado. Su mensaje es claro: No le agradan los controles que son los fundamentos de una democracia y de ahí sus constantes ataques a las instituciones, a la oposición y a la prensa. Dicha incomodidad se manifiesta –por medio de un discurso populista- con un menosprecio creciente hacia todas esas instancias emblemáticas que son garantes del equilibrio entre poderes y de la vigencia de los pesos y contrapesos.

Los populistas procuran llegar al poder por la vía electoral democrática, pero una vez en el poder intentan todo lo posible para cambiar la constitución con la finalidad de que su hegemonía en el poder se consolide, incluyendo al Parlamento con una mayoría absoluta, desplazando, así, a las fuerzas políticas tradicionales que han gobernado.

La idea, como lo hizo Bukele en El Salvador, es establecer un nuevo orden a su medida para permitir la reelección sucesiva y sin límites del gobernante para concentrar mayores competencias. Rodrigo Chaves, en este mismo contexto, ha manifestado una y otra vez su deseo de alcanzar 40 diputados en las elecciones de 2026 y de reformar la Constitución para transformar el Estado. Esto es muy peligroso porque como muy bien lo expresara el historiador británico, Lord Acton: “el poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente”

La estrategia de los populistas autoritarios es atacar constantemente a los partidos y políticos tradicionales, acusándolos de todos los males y presentándose, ellos mismos, como los nuevos “mesías”, como los líderes que traerán la solución a los problemas sociales, y para esto le venden a la ciudadanía la idea de que es preciso cambiar el “viejo régimen” por uno “nuevo”, por lo que requieren mayor poder.

Lamentablemente en Costa Rica el presidente Rodrigo Chaves actúa exactamente igual y no desaprovecha la ocasión para insultar y descalificar a sus adversarios, poniendo en peligro la democracia costarricense. La ciudadanía debe saberlo y estar atenta, porque después de todo hoy el país está peor: Políticamente, inestables económicamente, rezagados socialmente, polarizados y moralmente, decaídos.

Los comentarios están cerrados.