Emprender para transformar: el papel de la educación en la construcción de oportunidades en Costa Rica

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Emprender para transformar: el papel de la educación en la construcción de oportunidades en Costa Rica
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En un contexto global marcado por la incertidumbre económica, la transformación digital y la necesidad de generar oportunidades sostenibles, el emprendimiento se posiciona como una vía clave para impulsar el desarrollo social, la innovación y el empleo. Sin embargo, emprender hoy no es solo una opción económica: es una competencia que se forma, se fortalece y requiere acompañamiento.

En Costa Rica, distintas iniciativas han apostado por vincular educación, tecnología e innovación para desarrollar habilidades emprendedoras con impacto real. Este enfoque ha permitido evolucionar desde la alfabetización digital hacia modelos más integrales que promueven el pensamiento creativo, la resolución de problemas y la generación de iniciativas productivas.

Un ejemplo de este tipo de esfuerzos es el programa de la Fundación Omar Dengo, TECNOMYPE, que desde el año 2000 ha acompañado a miles de emprendedores y microempresarios en el fortalecimiento de sus capacidades tecnológicas y de gestión. Este tipo de iniciativas ha sido posible gracias a alianzas entre instituciones públicas, organismos internacionales y entidades del sector financiero, lo que evidencia un elemento fundamental: ningún esfuerzo aislado logra transformar realidades; es la articulación la que multiplica el impacto.

La formación emprendedora también ha encontrado espacio en el sistema educativo. el modelo de Empresas de Práctica Empresarial ha permitido que estudiantes experimenten el emprendimiento desde una perspectiva aplicada, desarrollando habilidades clave para la vida y el trabajo. Este enfoque responde a una visión pedagógica clara: el emprendimiento no se enseña únicamente desde la teoría, sino desde la experiencia.

Como señalaba el pensador Peter Drucker, “la mejor forma de predecir el futuro es crearlo”. Esta idea cobra sentido cuando el aprendizaje se orienta a la acción, permitiendo que las personas enfrenten desafíos, tomen decisiones y construyan soluciones con propósito.

Además, el emprendimiento se consolida como una herramienta para la inclusión. Iniciativas orientadas a poblaciones jóvenes y personas con discapacidad han demostrado que es posible fortalecer habilidades como el liderazgo, la autonomía y la empleabilidad, ampliando oportunidades para sectores históricamente excluidos.

Más allá de la creación de negocios, el valor de estos procesos radica en su enfoque integral. Emprender implica desarrollar capacidades para imaginar, adaptarse y transformar el entorno, convirtiéndose en una competencia transversal para la vida.

En el marco del Día Mundial del Emprendimiento, es fundamental reconocer que el impulso a los emprendimientos no depende únicamente del talento individual, sino de ecosistemas sólidos que integren educación, financiamiento, acompañamiento técnico y acceso a mercados.

Costa Rica cuenta con una base importante, pero el desafío sigue siendo ampliar el acceso y fortalecer la articulación entre actores, para que más personas —especialmente jóvenes, mujeres y poblaciones vulnerables— puedan convertir sus ideas en proyectos sostenibles.

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