El arroz y la urgencia del proyecto 24.211

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El arroz y la urgencia del proyecto 24.211
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El arroz es mucho más que un cultivo en Costa Rica. Es parte de nuestra mesa diaria, de nuestra cultura y de nuestra seguridad alimentaria. Pero hoy enfrenta una de las crisis más graves de su historia.

El Gobierno implementó la llamada “Ruta del Arroz”, política que redujo aranceles para contener los precios internacionales y evitar un golpe al consumidor. Pero el costo ha sido altísimo para los productores nacionales quedaron desprotegidos, las áreas sembradas se redujeron drásticamente y la viabilidad de la actividad está en riesgo.

La situación es crítica. Si no se toman medidas urgentes, muchas fincas serán abandonadas y es probable que nunca más se vuelva a producir arroz en Costa Rica con la escala y consistencia necesarias.

Frente a esta realidad, surge el proyecto de ley 24.211 denominado FONARROZ, que busca crear un fondo de subsidio para micro, pequeños y medianos productores. Esto es una herramienta para equilibrar el terreno de juego y dar sostenibilidad a quienes todavía resisten en el campo.

La aprobación de FONARROZ es urgente. No en meses ni en años, sino que se requiere en tiempo récord.

Este proyecto va más allá del apoyo a un sector. Respalda la economía de más de 20 cantones rurales donde el arroz es motor de empleo y encadenamientos productivos.

También tiene una dimensión social profunda: gracias a este cultivo, muchos hijos de productores han podido asistir a la escuela, continuar estudios y convertirse en profesionales y ciudadanos de bien.

Perder el arroz nacional sería también perder esa oportunidad de movilidad social para cientos de familias rurales.

Lamentablemente, el proyecto no cuenta aún con el apoyo de todos los diputados. En particular, la bancada oficialista se ha mostrado reticente e incluso ha presentado mociones para frenarlo. La diputada Pilar Cisneros, figura central de esa fracción, ha desestimado los argumentos del sector.

Pero la realidad es contundente: sin este respaldo legislativo, los productores quedarán a la deriva y Costa Rica dependerá todavía más de un arroz importado y sujeto a vaivenes internacionales.

 El llamado es claro: los 57 diputados deben estar a la altura de este momento histórico. No se trata de cálculos políticos, se trata de garantizar la seguridad alimentaria de Costa Rica y de proteger a quienes con su trabajo sostienen la base de nuestra dieta.

El arroz no es solo un cultivo. Es identidad, economía rural, movilidad social y soberanía alimentaria. El proyecto 24.211 no puede esperar. Su aprobación es una decisión estratégica de país.

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