Deshumanizado proceder en el Hospital de la Anexión de Nicoya

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Deshumanizado proceder en el Hospital de la Anexión de Nicoya
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El 9 de enero del 2024, se hace viral un vídeo desgarrador realizado por doña Angie Herrera Guzmán, con su hija Isabela del Milagro en brazos desahuciada por quienes atendieron su parto; doña Angie sin poder contener su angustia, su desesperación, el llanto y la impotencia, implora ayuda para salvar la vida de su pequeña hijita.

Los hechos ocurrieron el pasado lunes 8 de enero, en el Hospital de la Anexión de Nicoya, nace Isabela del Milagro, después de 26 semanas de gestación; su nacimiento fue prematuro.  Con el mayor y evidente desprecio a la vida humana, sin un ápice de ética profesional, mucho menos de humanismo y con una frialdad llevada al extremo, se le negó a la niña los servicios médicos básicos.

La niña Isabela del Milagro fue entregada por parte del personal médico, a su madre Angie Herrera Guzmán, con la más cruel sentencia de muerte para la niña; cruel sentencia de muerte, fue decirle a su madre algo como; disfrute de la niña, ya que le queda muy poco tiempo de vida.

Cuando lo absolutamente imperativo, necesario y urgente era que Isabela del Milagro, recibiera de inmediato la atención medica básica, de parte del personal médico a cargo de atender el parto, negársela fue cruel, despiadado e inhumano, la apatía, la inoperancia, negligencia y la deshumanización  no pudieron llegar a mayor extremo.

Tal fue la “negligencia y la atrocidad”, según relato de su madre, que no fueron capaces de brindarle a Isabela del Milagro ni un poco de oxígeno, que aliviara la angustia que sufría, por causa de sus pulmoncitos no desarrollados.  Sin embargo, la pequeña Isabela del Milagro, aún en contra de todos los pronósticos y desatenciones, luchó por su vida.

Transcurridas 12 horas de su nacimiento Isabela del Milagro respiraba, lloraba y movía sus bracitos, pedía misericordia, suplicaba atención médica, pedía la oportunidad de vivir; súplicas que fueron ignoradas por el personal médico involucrado, en el Hospital de la Anexión de Nicoya, súplicas que su madre Angie Herrera con desesperación e impotencia no entendía por qué no eran atendidas.

Es preciso desde ya, que las personas responsables de este atroz y perverso acontecimiento, no salgan impunes.  Es responsabilidad de las altas esferas administrativas de la Caja Costarricense de Seguro Social que, situaciones anómalas como la suscitada y muchas otras que no salen a la opinión pública, se vuelvan a presentar.

Costa Rica entera está dolida, indignada e impactada, por hecho tan lamentable, no se puede permitir que la manifiesta falta de ética profesional y deshumanización en ese proceder de profesionales cuya razón de ser es la de preservar la vida humana aun contra todo pronóstico, quede sin ser sancionado muy severamente, no solo consecuencia para los involucrados, sino también para que algo así jamás vuelva a pasar.

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