Descubriendo nuestra verdadera humanidad
Desde hace miles de millones de años, la tierra gesta las condiciones para que brote la vida en ella. Milenios de erupciones, terremotos y fenómenos atmosféricos, que generan lo que se podría señalar como destrucción y que misteriosamente la ciencia nos señala que, son necesarias para la vida en nuestro planeta.
Analicemos como se desarrolla esa vida en medio de nuestra humanidad. Encontramos a países preocupados por alcanzar la cumbre en sus finanzas, para asegurar su estabilidad económica, en medio de estrategias. Una óptima economía como meta primaria.
De repente se presenta un desastre natural, que causa muerte y destrucción a un pueblo, trayendo dolor y sufrimiento. Y es cuando sucede algo extraordinario en nuestra humanidad; aunque habrá, uno que otro espíritu insensible. Países que estaban preocupados por alcanzar la cúspide de sus economías, se vuelven solidarios con esos pueblos sufrientes; haciéndose presentes, con ayuda humanitaria, para aliviar su dolor y afectación
Esa actitud habla bien de que como en nuestra humanidad; a pesar de una fría competencia, por el mayor bienestar; brota en ella ese sentido de solidaridad, para auxiliar a quienes se ven afectados por fuerzas naturales. No prevalece la indiferencia, sino que surge una actitud que descubre nuestra verdadera humanidad, que supera toda apatía y metas nacionalistas.
Como humanidad ¿Adónde podemos refugiarnos para enfrentar esas fuerzas naturales que nos son incontrolables?
Para quienes somos cristianos, todas esas situaciones tienen una explicación bíblica y una enseñanza para la vida, según lo expresan las siguientes citas biblicas.
“Los hombres fueron abrasados y empezaron a insultar a Dios, que tiene poder sobre tales plagas, en vez de reconocerle y darle gloria”’, Apocalipsis 16,9
Y en Lucas 1, 36-37, se reitera su poder: ‘’También tu parienta Isabel está esperando un hijo en su vejez y aunque no podía tener familia, se encuentra ya en el sexto mes de embarazo. Para Dios, nada es imposible’’.
Estamos viviendo tiempos de gran oscuridad, donde la invitación y la acción del mundo es a apartarnos de Dios y de las enseñanzas de Jesús de Amor y Paz entre los unos y los otros; quienes somos cristianos debemos asumir nuestro compromiso de ser luz en medio de la oscuridad que está atravesando el mundo y en especial nuestra amada Costa Rica.
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