Sadio Mané

Panorama Digital
Panorama Digital
Sadio Mané
Cargando
/

Hay futbolistas que levantan trofeos. Y hay otros que, además, ayudan a levantar comunidades enteras. Ese es el caso del senegalés Sadio Mané.

Mané nació en Bambali, una pequeña aldea de Senegal donde durante muchos años no había hospital, las escuelas eran precarias y las oportunidades escaseaban. De niño jugaba fútbol descalzo en canchas de tierra y perdió a su padre cuando apenas tenía siete años. Muchos pensaban que aquel muchacho nunca llegaría al fútbol profesional. Pero él nunca dejó de creer en su sueño.

Con mucho esfuerzo Sadio llegó a Europa, brilló en el fútbol de Austria, Inglaterra y Alemania, conquistó la Liga de Campeones con el Liverpool y se convirtió en uno de los mejores jugadores africanos de su generación. Sin embargo, el éxito nunca le hizo olvidar de dónde venía.

Mientras muchos deportistas invierten en lujos, Mané decidió invertir en personas. Financió la construcción de un hospital, una escuela secundaria, una cancha de fútbol y otras obras para mejorar la calidad de vida en Bambali. Su objetivo siempre ha sido que Cuando alguna vez le preguntaron por qué no presumía de automóviles o relojes caros respondió que prefería que su dinero sirviera para construir escuelas, alimentar a quienes lo necesitan y dar esperanza a su comunidad. Esa frase resume muy bien su forma de entender el éxito.

Hoy, cada vez que Sadio Mané entra a una cancha con la camiseta de Senegal, representa mucho más que a una selección nacional. Representa la posibilidad de que un niño nacido en un lugar humilde pueda cambiar su destino sin olvidar sus raíces.

Los goles emocionan durante noventa minutos. Pero las obras que transforman la vida de otras personas pueden permanecer durante generaciones. Y quizá ese sea el triunfo más importante que un futbolista pueda alcanzar.

Los comentarios están cerrados.