¿Porque nos hacemos preguntas?
¿Usted alguna vez cerró despacito la puerta de la refrigeradora para comprobar si la luz realmente se apagaba? Esa pequeña duda nos lleva a otra mucho más grande: ¿por qué los seres humanos nos hacemos preguntas? De una vez le decimos que no existe una explicación única, pero la ciencia ofrece algunas pistas.
Los investigadores Celeste Kidd y Benjamin Hayden, en una publicación en la revista científica Neuron, explican que la curiosidad está relacionada con la búsqueda de información y el aprendizaje. También recuerdan que explorar no es exclusivo de nuestra especie: otros animales investigan su entorno.
Desde una perspectiva evolutiva, obtener información puede ofrecer ventajas: descubrir dónde hay alimento, reconocer riesgos o aprender a desenvolverse en situaciones nuevas. Sin embargo, no podemos señalar el momento exacto en que nuestros antepasados comenzaron a formular preguntas.
En nosotros, el lenguaje permite algo extraordinario: pedirle a otra persona que nos explique lo que todavía no comprendemos. Así aprendemos de experiencias ajenas, sin tener que descubrirlo todo por nuestra cuenta.
Y empezamos temprano. Investigadores del Instituto Max Planck para el Desarrollo Humano estudiaron las preguntas de niños de tres a cinco años. Encontraron que podían escoger consultas según su utilidad para llegar a una respuesta con menos pasos. Es decir, detrás de tantos “¿por qué?” infantiles también hay una manera de aprender.
Pero la curiosidad no consiste solamente en quitarnos una duda de encima.
Un estudio publicado en otra revista científica encontró que, en una tarea experimental, una mayor curiosidad favorecía seguir descubriendo información, incluso cuando era posible conocer inmediatamente el desenlace. Esto significa que a veces disfrutamos tanto el camino como la respuesta. Esa capacidad nos permite pasar de preguntas prácticas a otras enormes: ¿de dónde venimos?, ¿qué podemos conocer?, ¿cómo queremos vivir?
La luz de la refrigeradora tiene una respuesta sencilla. Otras preguntas requieren años de investigación y algunas permanecen abiertas. Preguntar nos permite reconocer lo que ignoramos y buscar cómo comprenderlo. Y cada respuesta puede abrirnos una pregunta que antes ni siquiera imaginábamos.
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