La Nación, un medio indispensable
Durante ochenta años de lúcida existencia, que cumplió este 12 de octubre, La Nación ha acompañado e impulsado sin dobleces la democracia y el desarrollo del país.
Su vigencia de hoy, como la de ayer, responde, en gran medida, al dinamismo de su gestión. Pero su gran sustento ha sido el apego a principios inclaudicables. Los cambios de formas y métodos, junto a la permanencia de valores, hacen de La Nación un medio indispensable.
Hoy es más que un periódico. Es también una organización periodística que se proyecta mediante plataformas múltiples.
La Nación ha tenido un apego constante a la independencia informativa y editorial. Desde ellas ha apostado al profesionalismo y la ética; a la autonomía de las decisiones, la búsqueda de la verdad, la promoción del debate libre, el distanciamiento del poder y la firmeza ante las presiones. Esta apuesta explica sus aportes a la democracia.
La Nación es empresa, pero también institución. La empresa le provee sustento. La institución lo utiliza para mantener su independencia y cumplir con tareas directamente ligadas a la defensa, vigencia y mejora de nuestra vida democrática. Ambas dimensiones se unen en una fórmula exitosa por 80 años: que el buen periodismo puede ser, a la vez, un buen negocio.
Por supuesto que durante todo este tiempo ha cometido errores, pero . ha sabido reconocerlos y superarlos. Sus posiciones no han agradado a todos, pero siempre han estado afincadas en argumentos y alejadas de las descalificaciones y los insultos.
Durante las etapas e impulsos por los que ha transitado, La Nación se ha mantenido ligada a la identidad y el ser costarricense. Se trata de ese ser que apuesta a la convivencia en medio de las diferencias; que es tolerante, respetuoso, civilista y solidario.
La Nación se ha nutrido de nuestra cultura democrática y, a la vez, ha contribuido a profundizar y extender sus raíces.
Sus aportes, sus valores y su apuesta periodística son particularmente importantes en la actualidad.
Ante la desinformación estimulada por grupos de poder y amplificada por las redes sociales, necesitamos medios que verifiquen los hechos. Ante la manipulación, es indispensable distinguir entre la realidad y los embustes. Ante los ataques a la democracia, deben levantarse voces legítimas y sólidas que la impulsen.
Todo esto lo hace La Nación.
Hoy, más que nunca, la independencia periodística es indispensable. La Nación sigue practicándola con solidez, serenidad, razones y firmeza. Al cumplir 80 años, debemos celebrar su vitalidad, principios y visión, y desearle muchos años más.
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