Descontento en diversas partes del mundo

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Descontento en diversas partes del mundo
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Costa Rica, Francia, España, Italia, Estados Unidos, Colombia y Chile. Países distintos, con gobiernos diferentes, pero con una imagen que se repite: ciudadanos que salen a las calles para expresar su descontento.

Aclaremos que no todas estas manifestaciones de protesta responden a los mismos temas puntuales, los motivos cambian de un lugar a otro.

L: En Francia, las recientes movilizaciones han incluido reclamos por el costo de la vida y el deterioro de los servicios públicos.

En España, las manifestaciones en distintas ciudades se dan para exigir soluciones a la crisis de vivienda.

En Italia estudiantes, agricultores y transportistas se han movilizado, principalmente, contra el encarecimiento de la vida.

Y en Estados Unidos, la agencia Associated Press reportó nuevas concentraciones del movimiento “No Kings”, contrario a las políticas de Donald Trump. Las actividades también llamaron a participar en las elecciones legislativas.

En América Latina, Colombia ha registrado protestas contra decisiones de un gobierno que apenas comienza. Chile también ha vivido movilizaciones contra los recortes y la situación económica. Y en nuestro caso las últimas protestas tuvieron como justificación “proteger la educación pública”

Como ya indicamos no estamos hablando de una sola protesta mundial ni de una misma causa. Pero sí de expresiones de malestar que atraviesan fronteras y alcanzan a gobiernos de distintas orientaciones.

¿Qué ayuda a entender este panorama?

El Informe Social Mundial 2025 de Naciones Unidas identifica tres problemas que se refuerzan entre sí: la inseguridad económica, la desigualdad y la pérdida de confianza. A eso se suma la sensación de no ser escuchado.

Una investigación de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, publicada este año, encontró que el 68 por ciento considera que votar influye en las actuaciones del gobierno. Sin embargo, apenas tres de cada diez sienten que el sistema político permite que personas como ellas tengan voz en sus decisiones. Es decir: muchos creen que pueden elegir, pero sienten que después tienen poca influencia.

¿Significa eso que están rechazando la democracia?

No necesariamente. Protestar pacíficamente también es ejercerla. Incluso, como muestran las concentraciones estadounidenses, salir a la calle puede ir acompañado de un llamado a votar.

Además, el Latinobarómetro 2026 sitúa el apoyo regional a la democracia en un 52 por ciento, igual que en 2024, aunque con diferencias importantes entre países.

El desafío es comprender qué reclama cada sociedad y cómo responden sus autoridades. Porque ganar una elección otorga la responsabilidad de gobernar. Mantener la confianza exige escuchar, explicar las decisiones y ofrecer respuestas durante todo el mandato. Tal vez esa es la tarea pendiente de algunos gobernantes.

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