Día del Agricultor: sembrar apoyo para cosechar futuro
Hoy, en la celebración del Día del Agricultor en Costa Rica, el país tiene una oportunidad para reconocer algo que muchas veces se olvida entre cifras económicas, debates políticos y noticias de ciudad: el agricultor sigue siendo uno de los pilares más importantes de nuestra identidad nacional y de nuestra seguridad alimentaria.
Cada taza de café, cada plato de arroz y cada fruta que llega a nuestras mesas tiene detrás el esfuerzo silencioso de miles de hombres y mujeres que trabajan desde temprano, enfrentando lluvias, sequías, altos costos de producción y mercados cada vez más difíciles. Sin embargo, aunque el agricultor sostiene buena parte de la vida cotidiana del país, muchas veces siente que trabaja solo.
El campo costarricense atraviesa enormes desafíos. Los fertilizantes y combustibles siguen siendo caros, el acceso al crédito continúa siendo limitado para pequeños y medianos productores, y los efectos del cambio climático golpean con fuerza las cosechas. A esto se suma la falta de relevo generacional: muchos jóvenes ya no ven en la agricultura una oportunidad de vida, sino un camino lleno de incertidumbre.
Por eso, la llegada de una nueva administración encabezada por la presidente Laura Fernández representa una posibilidad y una esperanza para replantear la relación del Estado con el sector agropecuario. El país necesita políticas públicas que no se queden únicamente en discursos de apoyo, sino que se traduzcan en acciones concretas y sostenidas.
Costa Rica requiere una estrategia nacional que fortalezca al productor local, promueva la innovación agrícola y facilite el acceso a tecnología moderna. También es urgente mejorar la infraestructura rural, agilizar los trámites y abrir más oportunidades de comercialización para quienes producen en pequeña escala. Defender al agricultor no significa mirar al pasado; significa apostar por un futuro más sostenible y competitivo.
Además, apoyar al agro es también proteger la seguridad alimentaria del país. Una nación que abandona su producción local se vuelve más vulnerable ante las crisis internacionales y el aumento global de los precios. El agricultor costarricense no pide privilegios; pide condiciones justas para trabajar y competir.
En este Día del Agricultor, el reconocimiento debe ir más allá de los actos protocolarios y los mensajes en redes sociales. El verdadero homenaje será construir un país donde sembrar vuelva a ser una esperanza y no un sacrificio.
Porque cuando se apoya al productor, no solo se fortalece el campo. Se fortalece Costa Rica entera.
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