La paz es tarea de todos
Los obispos de la Conferencia Episcopal de Costa Rica hemos querido ofrecer a la Iglesia y a toda persona de buena voluntad nuestra carta pastoral “La paz esté con ustedes”, inspirada en el saludo del Señor Resucitado a sus discípulos. Este saludo es una expresión de consuelo, pero, sobre todo, de una fuerza transformadora que ilumina la vida personal, social y política de los pueblos.
Vivimos un momento particularmente significativo para nuestra nación, marcado por el inicio de un nuevo gobierno y la renovación de la Asamblea Legislativa. Estos cambios representan una oportunidad histórica para orientar el rumbo del país, fortalecer nuestras instituciones democráticas y responder con responsabilidad a los desafíos que tenemos delante.
Desde esta realidad, la carta pastoral quiere ser una luz y una guía. Nos recuerda que la paz verdadera es fruto de la justicia, del respeto a la dignidad de toda persona, del compromiso efectivo con el bien común y del cuidado del medio ambiente. La paz exige verdad, exige transparencia, exige decisiones valientes que pongan en el centro a la persona humana, especialmente a los más vulnerables.
A quienes han asumido responsabilidades en el gobierno y en la Asamblea Legislativa, les dirigimos una palabra clara y esperanzadora: el país necesita servidores públicos con rectitud de conciencia, con apertura al diálogo y con capacidad de construir consensos. Gobernar es servir, y servir implica escuchar, discernir y actuar con sentido de responsabilidad histórica. Las decisiones que hoy se tomen marcarán el presente y el futuro de Costa Rica.
Al mismo tiempo, esta carta no se dirige únicamente a las autoridades. Es un llamado a toda la ciudadanía. La construcción de la paz es tarea de todos. Cada uno, desde su lugar, está llamado a ser artesano de paz: en la familia, promoviendo el respeto y la reconciliación; en el trabajo, actuando con honestidad; en la vida social, evitando la polarización, el lenguaje violento y la indiferencia ante el sufrimiento ajeno.
Nuestra sociedad necesita recuperar el valor del encuentro, del diálogo sincero, de la escucha mutua y del compromiso solidario. No podemos permitir que las diferencias legítimas se conviertan en divisiones irreconciliables. La paz se construye cuando somos capaces de ver en el otro a un hermano, no a un adversario.
La carta pastoral también nos invita a fortalecer la esperanza. Costa Rica tiene una rica tradición de paz, de institucionalidad y de respeto a la dignidad humana. Hoy estamos llamados a renovar esa herencia con creatividad y responsabilidad. Que cada uno de nosotros asuma su responsabilidad en la construcción de una sociedad más justa, fraterna y pacífica.
Que el saludo del Señor Resucitado resuene hoy con fuerza en nuestra patria: “La paz esté con ustedes”.
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