Ante una sed insaciable
Ante la dura realidad humana, de quienes acumulan grandes riquezas y poder y quienes albergan en sus vidas pobreza, hambre y nulas oportunidades de vivir dignamente, nos debemos hacer las siguientes preguntas:.
¿Pueden el poder y la riqueza, garantizar una vida plena de perenne tranquilidad?
¿De dónde nace la sed insaciable por poseerlas?
¿Se puede identificar que la pobreza, con su espectro de hambre y negaciones, es tierra fecunda de donde pueden nacer, aspiraciones de poder y riqueza como seguro a una vida plena?
¿Habrá quienes nacen en la opulencia y cuyo estilo de vida adoptan como lo que, garantiza su realización y una vivencia que deben cuidar a toda costa?
El poder, en sí mismo, no es censurable; siempre y cuando se ejerza como un servicio al prójimo, a la comunidad y no como un desempeño dictatorial.
La riqueza adquiere presencia aceptable, cuando se reviste de solidaridad y generosidad y es alivio a las necesidades básicas de los desposeídos, al promover sus capacidades.
Ambas; poder y riqueza; albergan un gran riesgo; de que se transformen en ídolos insaciables; en los cuales se deposite la confianza de una supuesta plenitud de vida. Ávida “sed” que no se satisface con más poder, ni con más riqueza. Siempre estarán presentes, más y más ambiciones que, pretenden les garantice que no quedarán en la indigencia; fantasma éste que los mortificará, aun en medio de la opulencia.
Quienes viven esta experiencia del tener en abundancia y al mismo tiempo, albergar el temor de perderla, les genera una escondida esclavitud; a veces sin percibirla y así, todas sus vidas se ven sometidas a este amo exigente. Fantasma que, como espejismo, podrá hacer desaparecer toda percepción de seguridad, en un poder, en una riqueza por cualquier error o mala decisión.
¿Habrá descanso en medio de tanta incertidumbre?
Aquí se revela una gran respuesta y es la presencia del “agua viva” del compromiso hacia la promoción del prójimo desposeído, y que dará a quienes la atesoren, el control y la serenidad en sus decisiones, al tiempo que apaciguara el temor
Esta “agua viva” brotará perennemente en sus vidas; antes esclavas de una vana seguridad; y que saciará toda sed, del espíritu que generosa la atesore, como el verdadero poder, la verdadera riqueza, que ningún fantasma arrebatará.
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