Ya no hay más tiempo que perder

Es más sencillo y menos oneroso solucionar los problemas nacionales que administrarlos indefinidamente.

Somos expertos en promulgar leyes para administrar los problemas nacionales mas no para erradicarlos. Pareciera que hay temor en llevar bienestar al pueblo.

La fórmula para eliminar un problema nacional es la siguiente: Identificación y descripción del problema + Investigación del origen del problema + Legislar para limpiar el camino hacia la solución + Enfoque en la solución del problema + Honestidad en el proceso.

Todo tumor maligno si no se extirpa nunca dejará de crecer. Esta afirmación vale tanto para la salud corporal como para la salud económica de una nación; solo basta con echar un vistazo a la obra de infraestructura pública, a la delincuencia, a la desigualdad social, a la pobreza, a las finanzas en el sector público, a la economía, a la educación y a la corrupción, para ver cómo ha venido creciendo su deterioro en las últimas décadas hasta convertirse en un cáncer que obstaculiza el desarrollo en todos los campos del quehacer nacional.

Tengamos presente que los impuestos llevados al infinito en ausencia de un programa creativo de contención del gasto y control de la evasión fiscal dan como resultado el estancamiento y retroceso de la economía.

Por tanto, quienes hoy dirigen los destinos de Costa Rica tienen la gran oportunidad de romper con ese círculo vicioso y malintencionado de ir pateando la bola para adelante con más impuestos mientras concluye el periodo de gobierno de los 4 años.

Es urgente estabilizar de manera permanente las finanzas del Estado mediante el diseño de un programa creativo para la solución el déficit fiscal y la reactivación de la economía; los expertos nacionales ya han presentado propuestas para solucionar la grave crisis que enfrenta el país y ahora solo falta la decisión política para ponerlas a caminar.

Recordemos. Es más sencillo y menos oneroso solucionar los problemas nacionales que administrarlos indefinidamente. Y ya no hay más tiempo que perder.

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