Una propuesta para rescatar a nuestra juventud del narcotráfico y el sicariato
Aclaro de entrada que esta idea no es mía, pero la persona con quien conversé al respecto prefirió mantenerse en el anonimato. No todo está perdido en la lucha contra el narcotráfico, pero se debe comenzar por lo básico: la niñez y juventud. Si bien se ha hablado de endurecer las penas y bajar la edad de responsabilidad penal a las personas menores de edad, el frío no está en las cobijas. Por lo tanto, si mantenemos la esperanza de rescatar a nuestra juventud de las drogas y el sicariato, lejos de recurrir al populismo punitivo de meter a las cárceles a nuestros niños y jóvenes más bien debemos crear espacios para que se eduquen, trabajen y se alejen de ese nefasto mundo de criminalidad y esto solo se logra con programas sociales, no de asistencialismo, sino de una promoción de una cultura de valores y esfuerzo.
Cierto, la situación ha llegado a tal grado de corrupción de la sociedad, que no se pueden dejar de lado las medidas duras, como lo son aumentar las penas de cárcel, pero no contra los menores de edad, sino contra los adultos que organizan y dirigen las redes de narcotráfico y sicariato, aumentando considerablemente las penas también contra quienes legitiman capitales pero sin dejar de lado que las penas deben buscar la resocialización y no únicamente el castigo.
En el caso de los menores de edad, debemos volver a las bases cívicas, a una educación que retome el pensamiento crítico, a través de la lógica, ciencia y matemática, pero también de filosofía y de historia, no solo en libros, no solo en la teoría, sino en la práctica.
Las municipalidades cuentan con un gran potencial de crear oportunidades a través de programas locales donde los jóvenes y niños puedan participar. No se trata de la explotación laboral de menores, pero sí de trabajos que puedan realizar, respetándoseles todas las garantías que como personas menores de edad tienen.
No sería la primera vez que esto ocurriría, en efecto, ya hay regulación en el Código de Trabajo y también el Código de Niñez y Adolescencia, pero no es algo que se escuche ser promovido a nivel municipal.
Muchos de nosotros trabajamos siendo menores de edad y esto nos enseñó el valor del trabajo y del dinero. Algún sector de la industria del entretenimiento parece que ha vendido la idea a nuestra juventud, de que es mejor una vida corta en opulencia con dinero fácil y mal habido, que una vida de esfuerzo y dinero bien ganado: al parecer se tuerce el pensamiento de nuestros niños y jóvenes y de ahí que nosotros los adultos debamos enfrentar esta aparente maquinaria de manipulación con propuestas claras; debe iniciar por nuestras comunidades y los primeros responsables, además de nuestras familias, son las municipalidades.
Facilitemos a nuestros niños y jóvenes la educación cívica, científica y tecnológica, con valores claros, principios y una cultura de trabajo digno y amor por el sustento bien ganado.
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