Un aplauso de pie a nuestro policía Francisco Quirós Campos
Don Francisco con su forma de rescatar a un bebé, nos ha dejado una gran lección de protección , humanidad y amor. Tomó en sus manos a un angelicto abandonado en una alcantarilla rodeada de basura, agua sucia, frío y horror. Lo guardó en su pecho para calentarlo, abrazarlo y sobre todo conectar con su su alma. Piel con piel antrelazan un vínculo de amor.
Es así como la luz divina entra desde el Cielo manteniendo el milagro de la vida. Dos ángeles de amor se veían corriendo al centro de salud con la certeza de la supervivencia de tan indefensa criatura.
Desde el otro lado del escenario, entre noticias y redes sociales empezaron los comentarios cargados de lágrimas y emoción. ¡Dios mío! ¿Cómo pudo suceder alog así? ¿Cómo sobrevivió este bebé? ¿Quién dejaría a ese bebé ahí? Y ¡que policía tan noble!
Otros se preguntan si quedaran secuelas psicológicas en este bebé. Lo cual es muy posible ya que en el inconsciente se guardan los recuerdos, especialmente los más dolorosos. Éstos pueden salir con el futuro en forma de miedos, o síntomas sin que el niño pueda explicarse de dónde vienen.
En este caso puede ser miedo a las alturas, al agua, oscuridad. También dificultad para creer en los demás. Es por esto que para sanar y evitar que las heridas de infancia sean significativas, es preciso curar sus miedos con un amor incondicional.
Brindarle seguridad, ternura, cuidados, hacerle sentir que es un ser humano muy valioso, bueno y merecedor de todo lo bueno.
Muchos han sido los cuestionamientos. Sin embargo, todos coincidimos en que a pesar de vivir en un mundo cargado de violencia y maldad, incluyendo a Costa Rica, aun queda una parte sublime de la humanidad: El bien.
La esperanza de tiempos mejores aflora en nuestros corazones cuando un solo ser humano muestra la grandeza del amor, empatía, solidaridad, humanidad.
Que más allá de un trabajo está la vocación y la incondicional acción de ayudar a salvar vidas. Por esto le damos un aplauso de pie a don Francisco Quirós Campos y a todo su equipo de rescate policial.
Con él volvemos a creer que la bondad prevalece ante la maldad y el agoísmo. Con su ejemplo podemos aprender a ser mejores personas.
Y del bebé lo más seguro es que trae una misión de perdón y amor. A pesar de que guarde esta horrible experiencia en su inconsciente, rescatarlo con amor ya es un gran paso de sanación.
Nos toca ahora como sociedad darle los debidos cuidados, protección y amor incondicional para su buen desarrollo.
Los comentarios están cerrados.