Tras la eliminación de las pruebas faro, ¿estamos ayunos de esquemas evaluativos?

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Tras la eliminación de las pruebas faro, ¿estamos ayunos de esquemas evaluativos?
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A partir de la decisión del Consejo Superior de Educacion de eliminar las pruebas FARO, se generó un ambiente de inseguridad o desconfianza por la inexistencia de este formato evaluativo. De FARO se esperaba que:

  1. Fuera un instrumento para dimensionar el hueco académico que dejó la educación no presencial durante la pandemia, pese a ello se eliminaron sin contar con un mecanismo alternativo para ello.
  2. Fuera un instrumento de medición del desarrollo competencial en el estudiante.
  3. Fueran en sí un instrumento para generar información y con ésta definir políticas tendientes a lograr la mejora continua en la calidad de la educación costarricense, según el Consejo Superior de la UCR. El CIDE de la UNA coincide con la UCR al señalar que al eliminar estas pruebas, se prescinde de un instrumento fundamental para la generación de información sobre el desempeño académico y competencial del estudiante.  
  4. Este modelo resultará excesivamente caro.

Sobre lo anterior, quiero manifestar que:

  1. FARO al igual que bachillerato, son instrumentos evaluativos con un alcance de medición de asimilación del conocimiento y no es un instrumento de medición competencial en el estudiante, por ello no creo que FARO fuera efectivo para recopilar información y propiciar la implementación de políticas educativas tendientes a garantizar una mejora en la educación.
  2. Al quitar FARO no estamos ayunos de esquemas evaluativos en los centros educativos privados, pues cada uno de ellos ha incorporado a su oferta educativa, una propuesta evaluativa totalmente abierta y expuesta al escrutinio de todos.  
  3. Más importante que pensar en los instrumentos evaluativos, el MEP debería dedicar esfuerzos a formular el cómo abordar el desarrollo competencial en los estudiantes y cómo introducir al esquema evaluativo institucional, la evaluación del desarrollo competencial en este; que es justo ahí donde radica el mayor nivel de complejidad.

Estamos ante un cambio en el modelo educativo. Pasamos de un modelo tradicional, enfocado en la adquisición del conocimiento por el conocimiento, a un modelo competencial, que aparte del conocimiento, busca que el estudiante desarrolle competencias.  

Hoy toca definir los parámetros generales de este nuevo modelo: mapa competencial, cómo se desarrolla la competencia en el estudiante  y cómo se evalúa. Es en esta línea de pensamiento que deberían estar orientados los esfuerzos, y no en pensar si FARO debe estar operando o no.

No es la forma sino el fondo de un nuevo modelo lo que va a traer el cambio que tanto necesita el sector educativo costarricense.

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