Miseria

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Miseria
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Una sociedad organizada no puede generar riqueza y distribuirla mal concentrando el ingreso en muy pocos. Una sociedad en la que cada uno de sus miembros recibe una porción satisfactoria de lo producido es una sociedad robusta que se conserva intacta en las crisis.

Una sociedad donde prevalece la desesperanza, dónde sus ciudadanos están convencidos que en el estado actual de cosas no hay posibilidad para ellos de una vida mejor tiende a violentos cambios, súbitas transformaciones y violencia social.

¿De la desigualdad ofensiva observada en campos y ciudades qué estamos haciendo? ¿Cómo mantener a grandes sectores de la sociedad costarricense sin igualdad de oportunidades, sin suficiente comida en la mesa, sin educación apropiada para el mundo del siglo XXI?

 Gastar más de los ingresos tributarios recaudados en instituciones que no aportan es glorificar el desperdicio y una bofetada para quienes pagan impuestos. La miseria sigue creciendo.

Pobreza, miseria, desigualdad, hambre y desesperanza fueron los ingredientes disparadores de la Revolución Francesa. Los mismos fueron los disparadores de la Revolución Bolchevique. Otro tanto surgió en la Cuba de Batista y en la Venezuela de Carlos Andrés Pérez. La única salida para resolver la miseria es la creación de riqueza. La mayor y mejor reforma social en esta coyuntura de Costa Rica es generar empleo

La educación de Costa Rica fue el movilizador social por excelencia. La igualdad de oportunidades generada por la educación es tan solo hoy la visión romántica del pasado.

La generación de empleo y la generación de riqueza es la única salida razonable. La eliminación del desperdicio en el sector estatal es parte de esta solución. Ni siquiera el más mínimo programa de reactivación económica ha sido puesto en práctica. ¿Dónde está la generación de confianza para invertir y trabajar? ¿Dónde está el clima para que las gentes se arriesguen a abrir nuevos negocios?

La generación de empleo no aparece y esta es obra y creación de la inversión privada, del clima de negocios y de vida en un país. Si está perdida la confianza y el clima de agresión al empresario persiste, la situación social se va a agravar y ya es desesperada.

Miseria, desigualdad y desesperanza son una realidad entre nosotros. No se corrigen persiguiendo y denigrando a quienes producen y emplean. No se genera crecimiento denigrando a los empleadores.

No se solucionan nuestros problemas sociales sino con la creación de más riqueza y más empleo, evitando la concentración de ingreso y beneficios en unos pocos. Todos esperamos de los candidatos propuestas y proyectos, iniciativas y soluciones. No hay mucho tiempo más para resolver la crisis.