Luz para nuestro caminar social

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Luz para nuestro caminar social
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En septiembre, mes de la Biblia, quiero invitarles a descubrir la Palabra de Dios no solamente como un libro que pertenece al ámbito personal o religioso, sino como una luz que puede iluminar también nuestro caminar social. La Biblia nos ayuda a mirar la realidad con ojos nuevos, a reconocer la dignidad de cada persona y a preguntarnos qué sociedad estamos construyendo entre todos.

El salmista nos recuerda: «Lámpara es tu palabra para mis pasos, luz en mi sendero», Salmo119:105. Una lámpara no camina por nosotros, pero nos permite ver por dónde vamos. De la misma manera, la Palabra de Dios no pretende ofrecernos respuestas automáticas para cada problema de nuestra sociedad, pero sí nos ofrece criterios para discernir, para elegir el bien y para orientar nuestras decisiones.

En un momento en que nuestra sociedad necesita recuperar la confianza, fortalecer el diálogo y superar tantas polarizaciones, la Biblia nos recuerda que nadie puede construir el bien común pensando únicamente en sus propios intereses. Desde sus primeras páginas encontramos el llamado a cuidar al hermano, a proteger al vulnerable, a practicar la justicia y a vivir como responsables unos de otros.

Jesús lleva este mensaje a su plenitud cuando nos enseña a amar al prójimo y cuando se identifica especialmente con quien tiene hambre, sed, está enfermo, es extranjero o se encuentra en situación de vulnerabilidad. Por eso, leer la Biblia nos compromete con la realidad. Una fe que escucha la Palabra debe convertirse en solidaridad, servicio y búsqueda de justicia.

La Palabra también puede ayudarnos a recuperar algo que nuestra sociedad necesita urgentemente: la capacidad de escucharnos. Escuchar a Dios nos educa para escuchar al otro; reconocer nuestra propia fragilidad nos hace más humildes; y descubrir que todos somos hijos de Dios nos ayuda a mirar al que piensa diferente no como un enemigo, sino como una persona que merece respeto y dignidad.

Por eso, en este Mes de la Biblia, quisiera hacer una invitación: abramos la Biblia y dejemos que ella abra también nuestro corazón a la sociedad. Leámosla en nuestras familias, en nuestras comunidades; pero hagamos también el ejercicio de preguntarnos qué nos dice hoy ante la pobreza, la violencia, la corrupción, la exclusión, la crisis de confianza y tantos desafíos que tenemos como país.

Costa Rica necesita hombres y mujeres que sean verdaderamente luz en medio de las oscuridades de nuestro tiempo. Necesitamos servidores públicos que busquen el bien común, ciudadanos responsables, familias que eduquen en valores, comunidades capaces de tender puentes y creyentes que hagan visible el Evangelio con sus obras.

Que este Mes de la Biblia sea una oportunidad para dejar que la Palabra de Dios ilumine nuestras decisiones, nuestras relaciones y nuestra responsabilidad social. Porque cuando la Palabra de Dios ilumina nuestro corazón, también puede convertirse en luz para nuestro caminar social.

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