La subasta de frecuencias: ¿Modernización o riesgo para la pluralidad?

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La subasta de frecuencias: ¿Modernización o riesgo para la pluralidad?
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La reciente subasta de frecuencias de radio en Costa Rica abre un debate sobre el futuro de la comunicación nacional. El objetivo declarado es modernizar el espectro radioeléctrico y garantizar transparencia en su uso. Sin embargo, los altos costos para participar plantean un desafío: ¿puede este modelo afectar la diversidad de voces que históricamente han caracterizado la radiodifusión?

La radio costarricense tiene raíces profundas. Desde los experimentos de José Fidel Tristán en 1910 y la creación de “La Voz de Costa Rica” por Armando Céspedes Marín en 1920, este medio se consolidó como un espacio democrático y cultural. Céspedes lo resumió en una frase que sigue vigente: “La radio no es solo un invento, es la voz que une a los pueblos y acerca las distancias.” Durante más de un siglo, la radio ha sido puente entre comunidades, herramienta educativa y canal de información en emergencias, por algo la radio está en el kit junto con el foco y los alimentos no perecederos. En zonas rurales, donde el acceso a internet es limitado, sigue siendo el vínculo más cercano entre ciudadanía y noticias.

Si las condiciones económicas excluyen a emisoras con arraigo local y que no pueden pagar esas sumas, se corre el riesgo de concentrar la comunicación en pocos actores, reduciendo la pluralidad y debilitando la democracia. Es cierto que la industria enfrenta cambios tecnológicos y la migración hacia plataformas digitales es inevitable. Pero la transición debe ser inclusiva y pertinente. Modernizar no significa dejar atrás a quienes han sostenido contenidos que fortalecen identidad y cohesión social, sino generar incentivos dentro de la sana competencia como estrategia coherente con los principios democráticos que han caracterizado la radiodifución costarricense.

El reto está en equilibrar eficiencia y acceso, evitando que la competencia económica silencie voces que han acompañado a la ciudadanía por generaciones. La subasta no es solo un tema técnico, es una desición que toca la esencia de nuestra comunicación como Sociedad.

Modernizar es necesario, sí, pero también lo es proteger la pluralidad. La pregunta es clara: ¿vale la pena arriesgar un legado de más de cien años en nombre de la eficiencia? La respuesta debe garantizar que el cambio preserve la esencia de la radio como espacio abierto, diverso, multicultural y democrático. Porque la radio…¡se siente!

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