La solidaridad internacional y la mano discreta de Costa Rica

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La solidaridad internacional y la mano discreta de Costa Rica
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Cada vez que Costa Rica ha tenido huracanes, lluvias interminables, inundaciones masivas en  Guanacaste, Golfito o Matina, la Comisión Nacional de Emergencias, el Gobierno y nuestro pueblo hemos recibido la solidaridad internacional, mediante dinero, equipo, asistencia técnica y otras ayudas efectivas.

Nuestro sistema de emergencias ha hecho algo sabio, ha instalado comités de emergencias locales, que autónomamente pueden reaccionar, en lugar y tiempo ante las emergencias que surjan, con el esfuerzo ciudadano y de algunas instituciones públicas. La acción de los ciudadanos, de las comunidades de manera ejemplar, es una experiencia que soluciona, participa y salva vidas.

Hoy la solidaridad, la responsabilidad ante las tragedias internacionales, no es un asunto solo de gobiernos. En las tragedias, tales como, terremotos e inundaciones, participan ciudadanos, organizaciones no gubernamentales, la Cruz Roja y las instituciones públicas son llamadas a resolver las crisis según su especialidad. Hay una gran fuerza público privada, que participa y ayuda, lo cual es un ejemplo especialmente, por la participación de gran cantidad de jóvenes profesionales.

El Gobierno de El Salvador, ahora, hoy y todos estos días, nos ha dado un ejemplo  de solidaridad. Envió a un equipo  personas, debidamente capacitadas para  ayudar en la gran tragedia del terremoto de Turquía y Siria, enviando perros, técnicos  en rescate, médicos y equipo para atender  las necesidades del dolido pueblo de esa triste región del mundo.

Pienso que Costa Rica con todas estas experiencias  que  tiene en el manejo de emergencias y con el aporte  de las universidades, los hospitales, los distintos programas de emergencia, tiene toda la capacidad para organizar de manera voluntaria, pero permanente, un programa de asistencia humanitaria, publico-privada, que sirva de expresión de nuestra solidaridad, con naciones y pueblos  amigos que enfrentan una emergencia. 

Ningún sistema médico, ni centro médico se va a caer si durante una semana mandamos un equipo de traumatólogos y de pediatras a Turquía por ejemplo, para así darle oxígeno a los equipos médicos que enfrentan esa gran tragedia humana y así colaborar con los miles de heridos.

El mundo hoy, no está para que volvamos a ver  hacia otro lado. Si no tenemos capacidad para ayudar, debe ser una responsabilidad nacional, personal, del sector privado y público buscar la manera de cooperar solidariamente con la humanidad y con países amigos.

Nada nos cuesta mantener un equipo pequeño de prestigio y voluntario, para ayudar en calamidades como la de Turquía.  ¿Dónde  y cómo encausar nuestra solidaridad, esa es la pregunta que debemos responder y organizar? Ayudar a  resolver  tragedias de manera modesta, solidaria y con gran calidad científica, expresada por nuestras universidades, profesionales, será un esfuerzo muy agradecido por nuestros amigos en el mundo.

Con un poco de iniciativa es posible cooperar con quienes enfrentan graves tragedias.

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