La Informalidad laboral: un golpe de realidad
Recientemente el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC) publicó los principales indicadores del mercado laboral costarricense correspondientes al primer trimestre de este año 2025, más allá de las cifras estadísticas nos debe preocupar y llamar la atención como sociedad, el retrato expuesto de la informalidad laboral o empleo informal en nuestro país cuya tasa se ubica en un 37,3 % equivalente a un poco más de 824 mil personas, de las cuales, 521 mil son hombres y 303 mil son mujeres.
La informalidad afecta mayoritariamente a las personas con bajos niveles educativos, un 67 % de la informalidad está constituida por personas que pertenecen a alguno de estos grupos: tienen primaria incompleta o menos, primaria completa y secundaria incompleta. También se muestra un impacto en la población joven ya que casi el 30% equivalente a 243 mil empleos informales lo constituyen personas jóvenes con menos de 34 años.
La informalidad según el INEC comprende a trabajadores que no contribuyen al sistema de seguridad social, trabajadores no remunerados o trabajadores independientes y empleadores que tienen empresas que no están registradas en el Registro Nacional de la Propiedad y no llevan una contabilidad formal
Las actividades más comunes del empleo informal incluyen comercio ambulante, trabajos domésticos, construcción, transporte, agricultura de subsistencia y servicios personales. A menudo, estas personas recurren al sector informal como única alternativa ante la falta de empleo formal o por falta de requisitos de ingreso a este tipo de puestos.
Otra cruda verdad derivada de este informe pone de manifiesto que la informalidad laboral afecta además a los trabajadores por cuenta propia ya que el 85 % de los trabajadores independientes en este trimestre fueron parte del trabajo informal.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) le ha señalado al país en sus informes lo siguiente: “la alta informalidad contribuye a la desigualdad y obstaculiza la sostenibilidad de las pensiones” señala además que el empleo informal es un factor clave de la desigualdad y la pobreza.
La informalidad laboral crea más desigualdad en Costa Rica ya que el empleo informal en general no cumple con los estándares mínimos de calidad, no se les garantiza el salario mínimo, son empleos inestables no se les cubre con la seguridad social, ni tienen aguinaldo, ni vacaciones, ni seguro de riesgo del trabajo, ni cotizan a ningún régimen de pensiones.
Reducir la informalidad es uno de los mayores desafíos históricos, se requiere como aspectos esenciales: una visión integral con políticas sostenibles e inclusivas, programas eficaces que impacten las barreras estructurales, educación técnica y mejora de las condiciones de los emprendimientos para garantizar como país un desarrollo verdaderamente equitativo.
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