La historia de la canción : «Callejero»

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La historia de la canción : "Callejero"
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Alberto Cortéz fue un cantautor y poeta argentino que escribió hermosas letras que muchos de nosotros hemos cantado como: Mi árbol y yo, Cuando un amigo se va y la canción sobre la cual hoy nos vamos a referir que tiene como título Callejero.

 Muchos conocemos este tema de Alberto Cortéz y nos hemos preguntado que fue lo que motivo a esta artistas a dedicarle tan hermosa canción a un perro callejero que como dice su letra: “Era callejero por derecho propio”.

  Resulta que todo parece indicar que Callejero está dedicada a Fernando, un perro que se ganó el corazón de todo un pueblo, allá en la Argentina de la década de los 50s.

 La historia dice que una nochebuena, en 1951 apareció en un bar en el poblado de Resistencia, capital de la provincia argentina del Chaco un perrito que buscaba refugiarse de una fuerte tormenta.

 Fue entonces cuando el can se tumbó a los pies de Fernando Ortiz, un cantante de boleros que, por esas cosas del destino, estaba de paso por la ciudad en la que, desde ese día, se quedó para siempre.

 De inmediato, Ortiz se constituyó en su “dueño oficial” del perrito, y hasta le transfirió su nombre. Pero el perro enseguida se supo ganar el corazón de los lugareños e hizo de la ciudad su casa. Todos querían recibirlo en sus hogares o compartir un rato con él en los bares y restaurantes que frecuentaba.

 Más allá de su simpatía y del amor que supo despertar en los habitantes de Resistencia, Fernando, el perro callejero, se destacó por el extraordinario oído musical que poseía.

 Se cuenta que el animal no se perdía ninguna actividad en la que hubiera música. Asistía a conciertos, fiestas públicas y privadas, y carnavales. Siempre tenía un lugar de privilegio en estos encuentros y su opinión era, de lejos, la más valorada. Se solía sentar junto a la orquesta o los solistas y meneaba su cola en señal de aprobación. Pero si alguien equivocaba una nota o desafinaba, empezaba a gruñir, o a aullar, y finalmente se iba.

 Incluso Fernando desaprobó a un importante pianista polaco que ofreció un recital con la sala llena en la principal sala de la ciudad; el perro gruñó en un par de oportunidades, lo que motivó que, hacia el final del espectáculo, el músico se levantara de su silla y admitiera: “Tiene razón. Me equivoqué dos veces”.

 Pero la historia no termina ahí, el 28 de mayo de 1963, Fernando fue atropellado por un carro y falleció algo que embargó de luto a toda la comunidad.

 Se dice que todo Resistencia asistió al entierro de su perro, por lo que es considerado el más concurrido en la historia de la ciudad. A despedirlo acudieron hasta las autoridades municipales, y se pronunciaron sentidos discursos en su honor.

 Pues resulta que de todo esto se enteró Alberto Cortéz, quien sin pensarlo mucho la dedicó Callejero, a Fernando el perrito que se ganó a todo Resistencia. 

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