Junta de Protección Social, 180 años de hacer el bien
La Junta de Protección Social, fundada en 1845, no es simplemente una institución pública.
Es el reflejo de un valor profundamente costarricense: la solidaridad como deber y compromiso.
Desde sus orígenes, la JUNTA DE PROTECCIÓN SOCIAL ha sabido transformar el juego legal en una herramienta para el bien común.
Una entidad que ha convertido el azar en una oportunidad y la suerte en acción social.
Hoy, Costa Rica no solo mira hacia atrás con orgullo.
Mira hacia adelante con esperanza.
Porque celebrar 180 años no es solo recordar el pasado, sino honrar un legado que sigue vivo.
Durante casi dos siglos, su labor ha sido constante, discreta, profundamente humana.
Ha llegado donde otros no llegan. Ha estado al lado de quienes más lo necesitan.
Y lo ha hecho con firmeza, responsabilidad y una vocación genuina de servicio público.
La Junta no solo recauda.
No solo distribuye.
Construye. Protege. Acompaña. Transforma.
Gracias a su labor, miles de personas en toda Costa Rica acceden a salud, educación, abrigo y dignidad.
Gracias a ella, quienes vivieron el abandono hoy tienen atención.
Quienes enfrentaron la enfermedad, hoy tienen tratamiento.
Quienes conocieron el miedo, hoy tienen esperanza.
Este trabajo no sería posible sin quienes lo hacen realidad:
Funcionarios que sirven entregados al compromiso.
Personas vendedoras que recorren calles con una fracción y una sonrisa, que venden más que un número: entregan la posibilidad de ganar un premio y la realidad del apoyo social.
Organizaciones sociales que convierten los recursos en acciones concretas.
Y personas compradoras que, al participar, se convierten en parte de una causa social que transforma vidas.
Porque con las utilidades de la Junta se pagan premios, se pagan impuestos y se cambian las vidas de miles de personas.
Una cadena de valor social que empieza con una fracción de Chances o Lotería y termina en un hogar, una clínica, un aula.
La JUNTA DE PROTECCIÓN SOCIAL también protege la historia y la biodiversidad, al administrar el Cementerio General, patrimonio cultural de la Nación, y el Cementerio Metropolitano, pulmón del corredor biológico urbano.
Y hoy, más que celebrar una institución, celebramos una idea.
Una visión que cree en la justicia social. En lo colectivo. En lo humano.
Como dice una de sus propias consignas:
«Jugá responsablemente, Jugá para hacer el bien.»
180 años de sembrar esperanza.
180 años de compromiso y entrega
180 años de demostrar que cuando el Estado sirve con el corazón, transforma realidades.
A la Junta de Protección Social: gracias.
Y al pueblo de Costa Rica: gracias por creer.
¡Y que vivan estos 180 años de haciendo el bien!
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