Importancia del programa Al –Anon
Una amable radioescucha de Panorama me ha solicitado escribir sobre la importancia del programa AL – ANON, dada su enorme preocupación por la familias costarricenses que sufren inimaginables horrores al tener que convivir con un ser querido alcohólico, consumidor de drogas o ambas en el hogar.
En terapia familiar es frecuente recibir familias desconcertadas y confundidas al no saber si hay que echar de la casa a quien consume sustancias adictivas, pues con el paso del tiempo las etapas de abstinencia, suelen robar dentro de la casa para comprar alcohol o drogas, algunas veces aunado a agresiones físicas y sobre todo emocionales.
Las madres sufren, regañan, suplican, lloran, buscan todo tipo de terapias, y nada cambia. Lo mismo si es el esposo quien llega borracho, sucio y sin dinero para cubrir necesidades básicas.
Muchos niños y adolescentes desgarrados de dolor ven a su madre drogada, o borracha abandonandolos a su suerte, sin amor ni protección, dejando heridas de infancia difíciles de superar en su vida adulta.
En cualquiera de las situaciones todos los miembros de la familia sienten miedo, ira y culpa. Ante esto los grupos de apoyo de Al- Non son un gran recurso para superar su estabilidad emocional. Trabajan siguiendo el conocido programa de doce pasos de recuperación para los amigos y familiares que están acompañados de miembros alcohólicos. Ofrece atención dirigida a adultos, y otra llamada Alateen que es para personas más jóvenes de 12 a 20 años.
En nuestro país hay centros en Escazú, y Grecia. Es cuestión de buscar llamar y asistir sin temor. Lo que harán ahí es reunirse para compartir sus experiencias. Es gratuito, no tiene carácter profesional, es autosuficiente, espiritual y apolítico. Les dan la bienvenida a todas las culturas y está a disposición de todos en casi todo el mundo.
Las personas inician con muy baja autoestima al sobreestimar irrealmente su capacidad de acción y control, ya sea por intentar controlar el comportamiento de bebida de otra persona y, cuando no lo logran, se culpan a sí mismos por el comportamiento de la otra persona, generando traumas significativos.
| Los familiares de alcohólicos y drogadictos comienzan a mejorar a medida que aprenden a reconocer la patología familiar, a asignar la responsabilidad de la patología a una enfermedad, a perdonarse a sí mismos, a aceptar que fueron afectados negativamente por la patología y a aprender a aceptar las deficiencias de sus familiares. Se les guía a centrarse en sí mismos, en lugar del alcohólico, sanar el dolor y un cambio de actitud. Por eso vale la pena intentarlo.
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