Entre la espada y la pared

La actual crisis económica se inició, prácticamente, cuando entró en vigencia el IVA, ya que su implementación contrajo la demanda interna, generando una drástica reducción en los ingresos de las empresas pequeñas, medianas y grandes. Esto llevo a que muchas personas perdieran sus trabajos, simplemente, porque algunas empresas no pudieron cubrir sus costos operativos y tuvieron que cerrar.

Otras empresas con mayor capacidad financiera no cerraron del todo pero igualmente se vieron obligadas a reducir sus costos operativos, donde la planilla representa un rubro importante, no solo por los salarios, sino además a estos hay que sumarles un 26,33%, por las obligaciones patronales y cargas sociales que los sueldos generan.  Por su lado el trabajador aporta un 10,5% del monto de su salario.

Las cargas sociales que se pagan por las obligaciones obrero-patronales dado el dato anterior, representa un 36,83; entre las instiutciones sociales que reciben parte de este porcentaje, sobre salen la estratégica CCSS, IMAS, FODESAF e INA. aunque hay otras más.

A todo lo anterior, como si fuera poco, habría que agregar el déficit fiscal que, desde mucho antes que la pandemia del coronavirus apareciera, ya había alcanzado niveles muy preocupantes y aun con la aprobación del IVA, el déficit no se redujo de manera significativa pues la reducción de los gastos del Estado realmente fue muy tímida. Este año el fisco, por todo lo antes mencionado, va recibir muchísimo dinero menos por concepto de impuestos.

Estamos todos entre la espada y la pared, por lo que debemos igualmente entre todos y no solo el gobierno, además es evidente que los funcionarios a cargo de resolver la crisis, no tienen la capacidad para abordarla iy resolverla ntegral, visionaria e inteligentemente.

Solo entre todos podríamos analizar y pensar objetiva y pragmáticamente, como sociedad, sobre cómo abordar esta inédita realidad, que amenaza con llevar al país, a consecuencias nunca antes inimaginadas, asi como para ubicar las mejores alternativas viables. 

Las iniciativas del gobierno por generar ese urgente diálogo, no parecieran que han gozado del beneplacito de algunos grupos de la sociedad. Esto debido a la gran desconfianza, que a través del actuar del Ejecutivo, se ha reforzado en la gente.

Dios ilumine a nuestras autoridades, para que puedan superar la creencia que solo ellos saben y pueden convocar al necesario y urgente diálogo nacional. El Ejecutivo debería mostrar humildad, apoyar y sumarse al esfuerzo de la Asamblea de Trabajadores y Trabajadoras del Banco Popular.

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