El viaje de la vida

30/07/2018 Tener amigos reduce los espacios de soledad, refuerza el crecimiento personal, da apoyo emocional, nutre la autoestima, fortalece la memoria emocional a través de los recuerdos y eleva el nivel de resiliencia personal en los momentos de dificultad de las personas mayores, según apunta la doctora Conchita García, médico de la Dirección Asistencial de Sanitas Mayores SALUD SANITAS
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El viaje de la vida
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Este viaje lo empezamos desde la concepción.  Nueve meses de gestación, enfrentando vivencias que pueden ser riesgosas, hasta coronar con un feliz alumbramiento. Se vive luego la infancia; que a veces no es tan buena para algunos, lamentablemente, y que, para otros, es una gran época de aprendizaje y cuidados; vivencias que imprimen en el alma gratos recuerdos.

Como un nuevo despertar llega la adolescencia con inimaginables experiencias. Época de mayor formación que marcará el rumbo del camino que se elija.

 Al llegar a la etapa de jóvenes adultos, ya las decisiones que se tomen serán decisivas; para bien o para enfrentar un rumbo erróneo, que complique la vida.  Lo grandioso es que siempre, habrá la oportunidad de enderezar el camino, con la fortaleza propia y el auxilio divino.

La familia, el trabajo, las relaciones fraternales envuelven la vida de los adultos y vivirla con responsabilidad y esfuerzo, es la corona de retos y logros.

Y así van transcurriendo los años y casi sin percibirlo, llega a nuestras vidas la época de explorar en la llamada etapa de ser adultos mayores.  Vivencias que están llenas de situaciones inimaginables, semejante a la adolescencia, pero distinta a la vez. Se viven afectaciones en la mente y el cuerpo; ya menos ágil; que inquieta y confunde a la persona mayor que, siente el temor de llegar a ser una molesta dependencia para la familia y tal vez por esto, trata de no pedir ayuda y realizar labores que; a opinión de la familia; pueden llegar a ser riesgosas a su edad. 

Debemos también dejarnos cuidar, haciendo a un lado rebeldías sin fundamento. Como adultos mayores, es necesario saber delegar la autoridad a la persona que sea cabeza de familia y comprender que nuestra labor en esas familias; a veces de nuestros hijos; es ser fuente de la sabiduría que nos han dado los años y no tratar de imponerla, sino ser prudentes en ello.

¿Qué experimenta el adulto mayor en esta etapa?  Su vivencia es que su espíritu no envejece, se siente joven y por ello trata de vivir bajo esa percepción, hasta que se le hace presente una realidad que lo limita, y es aceptar que su cuerpo y su mente si envejecen, frenando a la vivencia de su espíritu.

Las familias pueden apoyar al adulto mayor, en estas sus realidades, facilitando que siga cultivando, o descubriendo sus dones y las facultades que ha desarrollado a través de su vida.  Esto le proporcionará tranquilidad y satisfacción. Una sana comprensión de las vivencias del adulto mayor traerá armonía a las familias y habrá menos adultos mayores, incomprendidos o abandonados y para quienes asistan a mayores totalmente dependientes, al final de sus vidas cosecharán con creces lo que han sembrado.             

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