El sueño de los delincuentes: Los grupos criminales felices sin el OIJ, por eso los atacan a diario

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El sueño de los delincuentes: Los grupos criminales felices sin el OIJ, por eso los atacan a diario
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¿Qué sería de la mafia si no existiera el Organismo de Investigación Judicial (OIJ)? La respuesta es simple: estarían felices, cómodos y con las manos libres para ejecutar sus más oscuras ambiciones. Sin la lupa investigativa del OIJ, el poder delincuencial quedaría blindado ante la verdad, y la impunidad se convertiría en la norma.

El OIJ es la piedra en el zapato de los poderosos. Es quien se atreve a tocar los intereses de quienes sueñan con un país gobernado a su antojo, sin controles ni contrapesos. Sin OIJ, no habría expedientes que destapen tramas de corrupción, ni investigaciones que incomoden a los malandros de todas las estructuras, ni agentes judiciales que pongan contra la pared a los intocables poderosos con dinero y poder político.

¿De qué tendrían miedo mafiosos sin OIJ? De nada. Sin un cuerpo técnico independiente, la justicia quedaría reducida a discursos vacíos y a un circo de conveniencia. La democracia costarricense se vería convertida en un cascarón, mientras los verdaderos hilos del poder se moverían en la sombra, sin que nadie ose denunciarlos y menos sacarlos amarrados de sus madrigueras, sin mirar si tiene poder económico o político.

Lo que incomoda al delincuente es justamente lo que protege a los ciudadanos: la existencia de un órgano que no se doblega ante los caprichos de los poderosos. La historia enseña que cuando el poder sueña con debilitar instituciones como el OIJ, no busca transparencia ni justicia, busca terreno fértil para la impunidad.

Costa Rica debe abrir los ojos. Un país sin OIJ no es un país más seguro ni más eficiente, es un país más vulnerable, entregado a los deseos de quienes ven en la oscuridad su mejor refugio. Y eso, justamente, es lo que haría a la mafia y a su círculo más cercano sentirse “felices y a sus anchas”.

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