¿Economía o salud? ¿Será cierto que es así?

Yuval Harari es uno de los antropólogos e historiadores más prestigiosos y respetados en la actualidad. En un artículo que escribió para el Financial Times de Londres, dijo que no es necesario escoger entre la economía o la salud, porque no son conceptos excluyentes, solo que deben manejarse con formas más creativas a la hora de generar políticas públicas. Es hora de que el gobierno abra la economía y a la vez contenga los posibles focos de contagio de un virus que muy probablemente nos vaya a infectar a todos.

El problema no es la economía o la salud, el problema es verlas como situaciones separadas, el problema del contagio radica en los irresponsables, en una cultura de no respetar la ley y en lo que ello significa. Circula una frase muy pegadiza en redes sociales: “Fiesta que veo la sapeo”. Esto refleja que los ciudadanos nos estamos cansando de los irresponsables que por creerse mejor que los demás, hacen lo que les viene en gana impunemente.

Muchos empresarios pequeños que viven a coyol quebrado, coyol comido, contaban con el pasado Día del padre para medio levantar sus finanzas caídas, pero la sorpresiva veda del gobierno cambió todo. Quizá es hora de analizar otras formas de ver las cosas y promover una apertura de la economía con prudencia, pero permitiéndole a los pequeños negocios levantarse. El trabajo es parte de nuestra cultura costarricense, hasta el propio Himno Nacional lo dice: “Vivan siempre el trabajo y la paz”.

Sin embargo, no se está permitiendo a las personas trabajar, se les priva de obtener el sustento y los insuficientes bonos que da el gobierno, no sirven para alimentar a familias enteras. Los costarricenses no quieren que les regalen una bolsa de arroz y una lata de atún para todo el mes, quieren trabajar. Los costarricenses no quieren que el IMAS les dé 50 mil colones al mes, necesitan volver a trabajar. Los costarricenses no quieren que les priven de ganarse dignamente el sustento, quieren trabajar.

Pero el gobierno no atiende eso. Pareciera que no se ha comprendido que se puede trabajar y cuidarse. Se pueden usar mascarillas, lavarse las manos y demás medias de precaución. Se pueden multar a quienes no cumplan con las normas sanitarias razonables. Se puede echar a andar la economía y así no morirnos de hambre, ni por el coronavirus.

No es justo que, por unos irresponsables, todos paguemos los platos rotos. No dudo de las buenas intenciones del Ministro de Salud, quien ha demostrado ser un profesional ejemplar y comprometido, pero el equipo económico del gobierno ha brillado por su ausencia. Se necesita visión, el Ministro de Salud necesita de una Ministra de Planificación que le ayude, que trabajen juntos para reactivar a Costa Rica.

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