De medicamentos y malabares

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De medicamentos y malabares
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Son inimaginables los malabares del personal del Seguro Social para el abastecimiento de medicamentos y suministros en un mercado mundial, donde a consecuencia de la pandemia impera la ley de la selva, por eso, si alguno se quiso pasar de vivo, lucrar con el dolor ajeno, debe ser denunciado, perseguido, dar con sus huesos en la cárcel.

He seguido el caso de una periodista extranjera y un contador, quienes, sin ninguna o poca experiencia en materia de compras y suministros, de la noche la mañana recibieron adjudicaciones millonarias, ahora auscultadas, tanto por la comisión especial de la Asamblea Legislativa, como de la propia Fiscalía.

Al principio de la pandemia todos fuimos tomados por sorpresa, el liderazgo del ministro de Salud, doctor Daniel Salas, del Presidente Ejecutivo de la Caja, doctor Román Macaya, nos permitieron como país, un importante compás de preparación ante lo desconocido, tiempo valioso para reestructurar los servicios de salud, transformar rápidamente el Centro Nacional de Rehabilitación, en el de atención del COVID denominado CEACO.

Por más controles establecidos en una institución como la CCSS, no falta algún desalmado, quien  en río revuelto, se vuelve pescador de negocios oscuros, dinero fácil, casi siempre con la participación de corruptos compadres hablados desde la otra acera.

Lo trascendido hasta el momento deja dudas razonables de la participación de un funcionario de tercera categoría, quien ya había sido seriamente cuestionado, de repente, como por arte de magia, era de los más influyentes en una gerencia como la de Logística, confiada a una persona sin experiencia institucional, designado por la Junta Directiva, que ahora sí, se percató había trabajadores de limpia y honorable trayectoria como el doctor Esteban Vega de la O.

Román Macaya debe preguntarse en qué hora trocó la embajada de Costa Rica en Estados Unidos, para el cargo que desempeña en la Caja Costarricencese de  personalmente no lo conozco, por colaboradores cercanos recibo testimonios de ser un hombre talentoso, abnegado, magnánimo; es quien cuando la tormenta del coronavirus arreció, asumió como capitán el buque insignia de la seguridad social, para conducirlo en aguas turbulentas.

El Seguro Social sigue dispensando miles de medicamentos para mantener compensados a diabéticos, hipertensos, trasplantados, operados del corazón, eso tiene mérito indiscutible, máxime cuando los frágiles servicios de salud en naciones del primer mundo hacen aguas.

No a la impunidad, tampoco juicios temerarios o linchamientos mediáticos para los honestos, confiemos en que el Poder Judicial esta vez haga la tarea, ojalá nunca más, como en los casos tristemente recordados de Finlandia, España, Caja-Fischel, donde la justicia se imponga verdaderamente conforme a derecho.

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