A propósito del Día del Niño

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A propósito del Día del Niño
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En Costa Rica estamos llamados a defender toda vida humana sin importar el estadio de desarrollo biológico que esta se encuentre; desde el momento mismo de la concepción, tal como, lo reconoce la Carta de la Declaración Americana de los Derechos Humanos, del cual nuestro país es signataria y su Artículo 4. Derecho a la Vida señala:


“Toda persona tiene derecho a que se respete su vida. Este derecho estará protegido por la ley y, en general, a partir del momento de la concepción.”.

Nadie puede ser privado de la vida arbitrariamente, hasta el momento  de la muerte. Este principio fundamental no debe ser borrado por el Ministerio de Salud, ni por la Seguridad Social. Ante la pandemia de asesinatos en nuestras calles y ciudades, debemos todos hacer del respeto a la dignidad y vida humana un tema central de nuestra cultura nacional.

Al Gobierno de la República y al Ministerio de Salud los ciudadanos tenemos que pedirle que se respete el Artículo 4 antes citado y pedirle cuentas, de por qué razón, siguen dándole tiempo y acción, a una norma técnica que de manera taimada podría de alguna forma facilitar el aborto por la libre. 

Los  ciudadanos de Costa Rica no pueden quedar en manos cruzadas ante del asesinato de seres humanos más indefensos. El aborto, excepto aquel que nuestro Código Penal contempla; como política pública y social es un crimen que Costa Rica no merece, no necesita y que debemos  desechar.

Costa  Rica debe exaltar el respeto a toda vida humana y a su dignidad el tema central, tanto en la vida política como la social. Pero para hacer esto, además de la acción gubernamental en favor de la vida, es fundamental que las escuelas de los diferentes profesiones en ciencias médicas, sean solidas también en la enseñanza de la ética; toda la educación de esos futuros profesionales debe incluir una sólida formación que oponga al aborto por la libre. Los profesionales en ciencias médicas deben ser seguros y contundentes defensores de la vida humana.

La batalla por la vida humana, también debe comprender un apoyo sólido a toda mujer y de manera especial a las embarazadas, de manera tal, que toda embarazada pueda asumir su embarazo, con el debido apoyo médico, psicológico y humano, con la mejor calidad posible. Necesitamos de familias jóvenes, donde las mujeres tengan  toda la atención social, médica y apoyos necesarios, de manera que ninguna embarazada se sienta desvalida, para que así toda vida humana  sea  recibida con alegría y esperanza.

La vida y dignidad humana, pueden nunca ser ilegítimamente tratadas, como si fueran un objeto o como una posesión de un tercero, sino que debe ser considerada como dotadas del derecho a gozar de una vida y con dignidad profundamente sublime. Esto exige un gran respeto y la mayor vigilancia por parte de las personas, las comunidades, las autoridades nacionales y de las instituciones internacionales.

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