Día Nacional del Solidarismo

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Día Nacional del Solidarismo
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Este 7 de noviembre Costa Rica celebra dos fechas de profundo significado para nuestra vida nacional: el Día Nacional del Solidarismo y el Día de la Democracia. No es una coincidencia que ambas conmemoraciones compartan la misma fecha. El solidarismo representa, en esencia, valores democráticos como la participación, el diálogo, la búsqueda de acuerdos y la promoción del bienestar común.

Desde su nacimiento, el solidarismo costarricense ha demostrado que es posible construir relaciones laborales basadas en la cooperación y no en la confrontación. Gracias a este modelo, cerca de 380 000 trabajadores y sus familias han podido acceder al ahorro, al crédito, a programas de bienestar social, educación, recreación y múltiples beneficios que contribuyen a mejorar su calidad de vida.

Pero el aporte del solidarismo trasciende su impacto económico y social. Las asociaciones solidaristas han sido una escuela permanente de participación ciudadana, donde miles de personas trabajadoras ejercen el derecho a elegir y ser electas, y contribuyen a la toma de decisiones colectivas. En ese sentido, el solidarismo fortalece la institucionalidad democrática y constituye un aliado fundamental del Estado Social de Derecho costarricense.  Es, sin duda, una de las expresiones más exitosas de organización social y económica desarrolladas en Costa Rica.

Como toda institución viva, el solidarismo enfrenta desafíos importantes. Entre ellos destaca la necesidad de fortalecer la gobernanza de las asociaciones solidaristas, mejorar los sistemas de control interno, reforzar la transparencia y garantizar, como ha sido hasta ahora prácticamente para la gran mayoría de las asociaciones solidaristas, una administración  responsable de los recursos que pertenecen a los trabajadores. Los ahorros de los asociados y los aportes patronales representan el esfuerzo de miles de familias y deben ser protegidos con prudencia, criterios técnicos y un firme compromiso ético. En este sentido, la protección del patrimonio solidarista exige decisiones informadas, inversiones prudentes, supervisión efectiva y una comunicación transparente con los asociados apegados a la filosofía, principios y nuestro marco normativo solidarista.

Esto debe asumirse como una oportunidad para mejorar y modernizar el modelo, nunca como un pretexto para debilitar o desmantelar una institución que ha generado enormes beneficios para el país y la clase trabajadora. Los desafíos se enfrentan con más transparencia, más capacitación, más participación y mejores prácticas de gestión.

En este Día Nacional del Solidarismo, el llamado es a renovar nuestro compromiso con los valores que dieron origen al movimiento: solidaridad, responsabilidad, participación y bienestar común. Defender el solidarismo también significa fortalecerlo, adaptarlo a los nuevos tiempos y garantizar que continúe siendo una herramienta efectiva para el progreso de los trabajadores, sus familias y Costa Rica.

Porque fortalecer el solidarismo es también fortalecer nuestra democracia.

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