Manejo de los residuos sólidos
Costa Rica enfrenta uno de los mayores desafíos ambientales de los próximos años: la gestión de los residuos sólidos. Cada día el país genera alrededor de 4.500 toneladas de desechos, una cifra que pone a prueba la capacidad de los rellenos sanitarios y obliga a buscar alternativas que complementen el reciclaje y la disposición final tradicional.
Sobre este tema conversamos con Catalina Mora Ramos, gerente general de Geocycle Costa Rica, empresa del grupo Holcim especializada en soluciones para la gestión de residuos, quien explicó que el país necesita una visión integral, donde ninguna tecnología pretenda sustituir a otra, sino complementarla.
En ese sentido, recordó que el reciclaje debe seguir siendo la primera opción, junto con la reducción y la reutilización de los materiales. Sin embargo, existen residuos que, por estar contaminados o por sus características, ya no pueden reciclarse. Para estos casos existe el coprocesamiento, una tecnología que permite aprovechar esos materiales como sustituto parcial de combustibles tradicionales en la fabricación de cemento, bajo estrictos controles de calidad y ambientales.
Catalina Mora insistió en que el coprocesamiento no es la solución única al problema de los residuos, sino una herramienta más dentro de una estrategia de economía circular. También señaló que una mejor separación de los residuos desde los hogares facilitaría tanto el reciclaje como el aprovechamiento de aquellos materiales que ya no pueden tener una segunda vida.
Así mismo especialista destacó la importancia de fortalecer las alianzas entre instituciones públicas, gobiernos locales, empresas, universidades y ciudadanía. A su juicio, el país necesita dejar de discutir cuál tecnología es mejor y concentrarse en construir un sistema donde todas las alternativas responsables puedan aportar.
La gestión de los residuos exige decisiones oportunas y una visión de largo plazo. Costa Rica cuenta con experiencia, conocimiento y distintas herramientas para enfrentar este reto. El verdadero desafío será articular esos esfuerzos y comprender que cada residuo correctamente gestionado representa una oportunidad para proteger el ambiente, reducir emisiones y avanzar hacia un modelo de desarrollo más sostenible.
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