Miedo al primer trabajo

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Miedo al primer trabajo
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Muchos jóvenes recién graduados de la universidad muestran miedo e inquietud de dar el siguiente paso evolutivo de la vida, que es trabajar.

Especialmente cuando salieron del colegio y de una vez pasaron a la carrera universitaria sin haber experimentado nunca ser trabajador, tener un horario y ser obediente a las respectivas jefaturas, según la naturaleza de la labor.

Y por más apoyo y reforzamiento por parte de todos sus familiares la incertidumbre y el miedo afloran en medio de mucha congoja.

Sin embargo, este sentimiento de ansiedad es completamente normal. Surge ante lo desconocido y la presión  de integrarse a un mundo nuevo.

Para apaciguar tantos temores lo ideal es enfocarse en el aprender es un proceso interminable. No imaginar que todo ya se sabe, a pesar de tener un títuto universitario, a veces logrado, hasta con honores.

Hay que ir poco a poco. Saber que sobre la marcha vendrán errores que las personas con autoridad  pero con la práctica y experiencia dentro del campo laboral se iran corrigiendo.

Ante eso no hay que frustrarse, ni enojarse, ni llorar, mucho menos irse sin haber aprendido.

Mejor es preguntar con humildad todo lo que no se entiende, poner atención, tomar nota, prestar mucha atención, además tener una actitud receptiva y concentrarse bien en las tareas respectivas.

Preparar una rutina con anticipación ayuda mucho, así como planificar o bien practicar cómo llegar al lugar, y horario de buses para evitar estrés de tiempo.

Hacerse se una agenda o libreta donde apuntar teléfonos para anotar instrucciones importantes, nombres y teléfonos de compañeros.

Otra cosa importante para los jóvenes es mantener un buen descanso ahora que tienen la responsabilidad de levantarse temprano para trabajar.

No es que no salgan de fiesta, pues es la edad para socializar y gozar, pero ir trasnochados al trabajo no les dará buen rendimiento.

Mejor programar para fin de semana esa parte de la vida, y cuidar el “trabajito y la platita”.

Por otro lado, la familia debe inculcar a los jóvenes que trabajar, sobre todo aquí en Costa Rica, es fundamental para romper ciclos de pobreza, reducir la desigualdad social y potenciar el talento humano frente a las exigencias del mercado.

La inserción laboral temprana y el desarrollo de habilidades previenen el desempleo estructural, garantizan la estabilidad económica y aseguran el futuro del país.

Actualmente el mercado costarricense existen exigencias y destrezas, como el manejo de idiomas inglés y habilidades digitales.

Por eso es importante aprovechar cuando están sin trababo para seguir estudiando programas acorde a las necesides de inserción asegurando  que la fuerza laboral joven satisfaga la demanda de sectores clave como servicios, tecnología e industria.

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