Gasto militar y Costa Rica
Hay un asunto que debería inquietarnos. Según el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo, el gasto militar mundial alcanzó cifras históricas en los últimos años, esto impulsado por conflictos como la guerra entre Rusia y Ucrania, las tensiones en Medio Oriente y el temor de muchos países a quedarse rezagados militarmente.
Algunos analistas incluso advierten sobre el regreso de una “economía de guerra”, donde buena parte de la actividad económica empieza a depender de la producción militar, la tecnología de defensa y el rearme. En el caso ruso, por ejemplo, el gasto militar ya representa una parte importante del presupuesto estatal y del movimiento industrial del país.
El problema es que cada dólar invertido en armas es un dólar que deja de invertirse en educación, salud o bienestar social. El propio Instituto Internacional de Estudios para la Paz advirtió recientemente que muchos gobiernos están priorizando la seguridad militar “a menudo a costa de otras áreas presupuestarias”.
Por eso Costa Rica sigue siendo un caso particular en el mundo. Desde 1948 abolió el ejército y apostó por fortalecer instituciones civiles, educación y salud pública.
Escuchemos una declaración de la historiadora del Museo Nacional, Gabriela Villalobos Madrigal y que extrajimos de un corto titulado: La Abolición del Ejército en Costa Rica
En tiempos donde muchas naciones vuelven a armarse, la experiencia costarricense recuerda que también existe otra forma de construir seguridad: invertir en democracia, oportunidades y convivencia social.
Y quizá ahí está la gran pregunta de nuestra época: ¿qué tan seguro puede sentirse un mundo que cada vez invierte más en prepararse para la guerra?
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